LOS TRANSAXLE PEQUEÑOS DE PORSCHE. 3º parte, el 968.


Antes de hablar en profundidad sobre el Porsche 968, habría que explicar un poco por la situación que pasaba la marca en aquellos años (al principio de 1990) para entender la razón de la existencia de este modelo, y del porqué de su salida al mercado.

En aquellos años Porsche no estaba pasando una buena situación económica debido a diversos factores, pero el principal de ellos era la crisis económica mundial que se arrastraba desde hacía un par de años antes, concretamente desde 1988. Justo en esos años, el 944 había sido protagonista de las portadas de revista con la puesta en escena de modelos de altas prestaciones como el limitado Turbo S, cuyas especificaciones mecánicas pasarían acto seguido a ser estándar del modelo dado el éxito inmediato que tubo, la actualización de las mecánicas 2.5 por 2.7, y el que de verdad supuso el acierto al final de su vida por cuanto consiguió dar algo de desahogo a la hucha de la empresa, y que no fue otro que el modelo S2; aunque sus ventas ya no eran las del principio. El 911 era un icono de la gama alta de la marca, y sus ventas, aunque habían bajado con la crisis económica (producto del derroche y desmesurada vida de la gente durante los 80) se mantenían en unos niveles parecidos a los de antes, aunque Porsche era consciente de que la vida del 964 tampoco tenía mucho camino por delante. Pero eso no era suficiente para financiar todo lo que la marca necesitaba, mientras que el 928, de idéntica arquitectura a los 924-944-968, era un buque de altas prestaciones cuyo nivel de ventas tampoco permitía hacer la caja suficiente para que la empresa afrontase las inversiones que quisiera. Y además, también tenía ya sus añitos encima y cuando llegase el momento de su jubilación, y dado que no había conseguido “descatalogar” al 911 lo mejor era no darle continuidad porque dado el coste de los proyectos, este no era prioritario.

Los cambios estéticos en profundidad dieron lugar al 968, con una línea muy atractiva y moderna en su momento.

Pues con esta situación, y dado que el 944 en la segunda mitad de 1989 empezaba a dar síntomas de antigüedad, en 1990 ya estaba pidiendo un relevo y que en 1991 exhalaba claros estertores de una próxima muerte, Porsche se tuvo que poner en serio a trabajar para darle relevo. No había dinero para proyectar un modelo totalmente nuevo y el 944, aunque superado estéticamente ya por las modas, tenía una base muy perfeccionada a la que solo había que mejorar los pocos puntos que le quedaban y adaptar su carrocería, chasis e interiores a los nuevos tiempos. Además la mecánica ya la tenían, por lo que al igual que el resto solo tenían que exprimirla un poco para sacarle más jugo reduciendo el consumo, y listo.

Hacia verano de 1991, Porsche anuncia que tiene a disposición de los clientes el Porsche 968 en versiones Coupé y Cabrio, o Porsche “nueve-seis-ocho”, como más comúnmente se le llama. La marca anunciaba a bombo y platillo que el coche es un 80% nuevo con respecto al modelo saliente, aunque de perfil las semejanzas son más que notables. Sin embargo, el frontal si es completamente nuevo, más en la línea del 928, adelantando el futuro aire de familia del no lejano 993, y consiguiendo mejorar el coeficiente aerodinámico (salvo con los faros levantados que curiosamente y en contra de lo que pueda parecer empeoraba con respecto al del 944 cuando los elevaba). Algo parecido sucede con la trasera, pues con la incorporación de unos nuevos pilotos, parachoques y retoque de volúmenes parecía un coche totalmente nuevo. Sin embargo, como decimos la vista lateral no podía negar la genética 944, aunque desde luego eso no es nada malo sino todo lo contrario. De hecho en la marca se dudaba inicialmente entre la denominación 944 S3 o 968, pero como la idea era dejar constancia de la novedad, se decidió usar esta última nomenclatura para despejar dudas.

El interior era el mismo del 944 con cambios estéticos. Según se eligiese en el catálogo, podíamos tener un interior lujoso o deportivo.

El habitáculo no evolucionó mucho por no decir nada, salvo por la actualización de tapicerías y colores, acabados de molduras y superficies, y la incorporación de un reloj horario tradicional de agujas en el hueco “doble Din” que antes existía y que a mi modo de entender se podrían haber ahorrado pues la ganancia estética no existe.

Sin embargo, la “novedad” se encontraba en el capó. Y lo entrecomillo porque la verdad es que el bloque de tres litros no era nuevo, sino que es el mismo 2.5 del 944 que evolucionó a 2.7 en un intento frugal de mejorar su curva de par, para evolucionarlo finalmente a 3.0 en el S2. Pero la novedad empezaba dentro del interior del bloque, ya que las bielas y pistones forjados se habían aligerado con respecto al modelo anterior y la culata, aun partiendo de la del S2 (que a su vez provenía de la del S1) había sufrido un profundo rediseño para adaptarla a las nuevas necesidades. Y estas no eran otras que la incorporación de un sistema de admisión variable denominado “VarioCam”, y que montaba por primera vez en la marca el 968. Con este sistema prácticamente novedoso en aquellos años, se conseguía variar el calado de la distribución y se variaba la alzada y cruce de válvulas para mejorar el llenado de los cilindros. El resultado fueron 240cv a 6200rpm con un respetable par motor de 31,1mkg a 4100 vueltas y una curva del mismo muy plana. Esto daba como resultado un coche muy agradable de utilizar, que requería muy poco uso del cambio, pero que estiraba hasta la zona roja con rabia. Además con la incorporación de una caja de cambios de seis marchas y que no era otra que la anterior con una marcha más pero variando el grupo, se conseguía un escalonamiento del cambio muy acorde tanto para rodar por autovía como exprimir el coche en un puerto de montaña. No obstante, un coche de seis marchas en 1991 era algo novedoso y único en la marca en cuanto a coches de calle.

El conocido 3 litros recibía una dosis de caballos con la distribución variable VarioCam lo que le dió una segunda vida al propulsor.

Con esta carta de presentación nos encontramos con el Porsche 968, cuyo 3 litros en el momento de su lanzamiento era el 4 cilindros más potente del mundo, capaz de parar el crono hasta 100 Km/h en 6.5 sg, alcanzar los 250 km/h con una depurada aerodinámica, y situado esta vez en la gama baja de la marca, pues hacia 3 años que ya había salido de catálogo el 924. Pero eso no importaba porque la vuelta de tuerca dada al 944 había resultado en un coche maravilloso, estéticamente atractivo y que mantenía vivo el espíritu dejado por el modelo anterior.

Repasando a grandes rasgos lo que la prensa de la época hablaba de él, se elogiaba el buen funcionamiento del motor, los contenidos consumos que se podían conseguir a ritmos moderados, la increíble estabilidad ya conocida desde el pasado, los buenos acabados y alto equipamiento, la mejora estética del modelo… como defectos le seguían achacando un maletero de generoso tamaño para el tipo de coche pero poco útil por la altura del mismo, la visibilidad trasera, que con el nuevo alerón no mejoraba en absoluto, y un precio de salida que incluía bastantes opciones (aunque a esta política comercial ya nos tenía acostumbrada la marca y los coche alemanes en general).

El 968 Club Sport estaba destinado a las sensaciones de conducción eliminando todo el equipamiento innecesario.

Para la temporada de 1993, el 968 recibe dos interesantes modelos. El primero de ellos es el 968 Club Sport (CS), que consistía en un 968 centrado en la conducción y las prestaciones. Para ello se prescindía de todo elemento de confort y se reducía el aislamiento acústico con la intención de reducir unos kilos en la báscula. El interior recibía un par de asientos deportivos para mejorar la experiencia de conducción deportiva, se eliminaban los traseros, y el chasis se ponía a punto en cuanto a suspensiones y reglajes para hacerlo más vivo y eficaz. A nivel de frenos poco se podía hacer ya dentro de los límites de uso en calle, pues el 968 venía equipado con discos ventilados delante y detrás y las características pinzas de cuatro pistones de la marca. Los colores del coche eran bastante chillones (el amarillo con llantas amarillas quizá el que más), y como opciones se podía instalar el letrero “Club Sport” en los laterales del vehículo, así como pintar las llantas a juego con la carrocería u otro color disponible. El 968 Club Sport era deportivo de verdad, pues prescindía hasta de elevalunas y había que subir las ventanillas con la mano. Incluso en verano pasarías calor pues carecía de aire acondicionado. Sin embargo sí que se podía montar, previo pago, algún equipamiento extra, aunque esto desvirtuaba la filosofía del modelo. Ah, por cierto, se incorporaba un diferencial autoblocante para mejorar la conducción y hacer las curvas más excitantes.

El habitáculo del Club Sport se diferencia por los asientos deportivos y la eliminación de todo lo superfluo. Desde luego, invita a sentarse dentro y disfrutar de las curvas.

La prensa de la época no podía menos que sentirse “alucinada” con el cambio a mejor que había dado el 968 CS en cuanto a comportamiento, encontrándose muy cerca de un coche de circuitos por lo preciso de sus reacciones. Actualmente los 968 CS son modelos muy raros y difíciles de encontrar, pues quien tiene uno no quiere soltarlo. Me refiero a los 968 CS de verdad, no las réplicas, ni mucho menos “los de pega”. Como suele suceder en el mundo del automóvil, y más con determinado tipo de vehículos, los de verdad son pocos y los que no lo son, o se creen que lo son, abundan más.

Para ser justos las prestaciones en línea recta no mejoraban apenas nada con respecto al modelo estándar, pues el adelgazamiento del CS era de unos 50/60 kg. Pero sí que mejoraban en la toma de curvas, cambios de apoyo y sensaciones al volante, que era lo que básicamente buscaba la gente que se compraba uno.

Sin embargo, para el mercado inglés existió una versión estéticamente igual pero menos radical en su planteamiento ya que incorporaba algún elemento de equipamiento porque los ingleses no aguantaban tanta “espartaneidad”. Este se denominó como 968 Sport, y lógicamente son todos con volante a la derecha.

El 968 Turbo S alcanzaba los 305cv y los 51,1mkg de par, con lo que conseguía unas prestaciones impresionantes. Su creación fue producto de normas de homologación, y su destino los circuitos.

Poco después del lanzamiento del 968 Club Sport, y siguiendo en 1993, llegó la máxima evolución del modelo. Se trata del 968 Turbo S, del que por desgracia, solo construyeron 15 unidades. Este modelo retomaba la sólida culata del 944 Turbo de 8 válvulas para montarla junto a una turbina KKK K26 refrigerada por agua, un intercooler, reforzar todo lo necesario y proporcionar 305cv. No es que fuese una potencia exagerada, por cuanto los 944 Turbo Cup franceses con el 2.5 alcanzaban esa cifra extraoficialmente sin problemas, pero gracias a los 3000cc3 la cifra de par se situaba casi en los 52mkg. El objetivo de este coche era ser homologado en los campeonatos GT de la época, por lo que solamente necesitaban fabricar las unidades necesarias.

Estéticamente se distinguía principalmente por unas llantas Speedline de 18 pulgadas de doble medida según el eje, unas tomas en el capó tipo NACA para refrigerar el calor acumulado, una suspensión rebajada 20mm y una ligera cura de adelgazamiento con materiales ligeros en alguna zona específica de la carrocería y el chasis. El interior era tipo CS con baquets, e incorporaba barras de refuerzo antivuelco. 280Km/h alcanzaba y en 5,7 sg alcanzaba los cien kilómetros hora, consiguiendo en circuito unas prestaciones de primer nivel a la altura de los 911 RSR de la época. De todas formas el RSR siguió su andadura por los circuitos, y es que está visto que sustituir el 911 ha resultado imposible.

El 968 RS nació por y para los circuitos. No podía circular por la calle y su cliente final fueron los equipos de competición.

En 1992 se construyó la versión más radical del 968, que estaba destinada solamente a circuitos, y llevaba diferente puesta punto en función de su destino deportivo. Hablamos del 968 RS, que en versión alemana alcanzaba los 335cv, y en versión internacional los 350cv. El primero corría en el campeonato GT Aleman (ADAC GT), mientras que el segundo en el resto de campeonatos. Se diferenciaban principalmente en el turbo instalado en la mecánica, ya que el Alemán incorporaba un KKK K27 y el otro un KKK L41 más grande para llegar a lograr más potencias según la puesta a punto.

El dicho afirma “para gustos los colores”, pero estéticamente el 968 Cabrio era más atractivo que el 944 Cabrio, y con las llantas “Cup” mucho más.

Finalmente en 1995 el 968 salía de catálogo y Porsche abandona así la aventura Transaxle que tan buenos resultados había dado, desde 1975 en que se pusiera en la calle el 924, y una generación de coches que ha tenido y tiene muchos aficionados en su haber aún estando siempre presente el icónico 911. Seguramente se podría haber dado una vuelta de tuerca más al 968, pues el límite del desarrollo lo pone más el dinero que la imaginación de los ingenieros. No sabemos hasta donde hubiera podido llegar el chasis Transaxle, quizá una versión “4S” o una “Turbo 4S”, no se sabe. Lo que es seguro es que cada generación de “motor delantero” de Porsche sentó las bases de modelos que posteriormente se fueron evolucionando hasta el límite de su momento.

El 968 es un modelo exclusivo y que además acaba de cumplir los 25 años en su último año de fabricación, por lo que si a alguien le quedaba alguna duda, es un clásico en toda regla. Aunque mi opinión es que ya nació siendo clásico. Se fabricaron casi 13000 unidades, de las que por suerte, sobreviven bastantes. No hace falta decir, que las más exclusivas son los Club Sport y los Cabrio, ya que los Turbo S y RS pertenecen más a las subastas de alto nivel que a las operaciones normales de compra venta de clásicos.

Tras el 968 Porsche dejó la gama baja huérfana hasta la llegada del Boxster que recuperaba la esencia del 914 de antaño, pero con una mecánica bóxer…refrigerada por agua. Había que adaptarse a los tiempos, y sobre todo a las normas anticontaminación.

No nos queremos olvidar el 928, el otro Transaxle de Porsche, el cual dio idea para la realización del 924 en el que se desembocó el 944 y 968. Del 928 hablaremos en otro momento, pues también se merece un dosier por lo interesante de este modelo y lo que representó en su momento.

Anexo de características principales:

Porsche 968 y 968CS

El CS podía incorporar o no el llamativo letrero “Club Sport” en los laterales.

Motor: delantero longitudinal de 4 cilindros en línea, de 2990cc3. Bloque y culata de aluminio. Culata de 16 válvulas con doble árbol de levas en cabeza movidos por correa y cadena, más sistema VarioCam de distribución variable.

Diámetro x Carrera: 104 x 88mm.

Relación de compresión: 11:1

Alimentación: Inyección electrónica Digital Boch DME.

Potencia: 240cv a 6200rpm

Par Máximo: 31,1mkg a 4100rpm

Suspensión delantera: Independiente tipo McPherson con muelles helicoidales, trapecio inferior y barra estabilizadora.

Suspensión trasera: independiente por paralelogramos deformables, barras de torsión transversales, amortiguadores telescópicos y barra estabilizadora.

Frenos: delanteros discos ventilados (282mm) y traseros discos ventilados (289mm).

Llantas: 7×16 y 8×16 (205/55/16 y 225/50/16). Club Sport 8×17 y 9×17 (225/45/17 y 245/40/18)

Dimensiones: (largo x ancho x alto): 432 x 173 x 127. Club Sport 432 x 173 x 124

Peso: 1370kg. Club Sport 1305kg.

0 a 100km/h: 6,5sg

Velocidad máxima: 250km/h.

Porsche 968 Turbo S

Lo malo del Turbo S era su elevado precio y lo escaso de su producción. Hoy en día es muy complicado encontrar uno.

Motor: delantero longitudinal de 4 cilindros en línea, de 2990cc3. Bloque y culata de aluminio. 

Diámetro x Carrera: 104 x 88mm.

Relación de compresión: 8:1

Alimentación: Inyección electrónica Digital más turbocompresor refrigerado por agua e intercooler.

Potencia: 305cv a 5600rpm

Par Máximo: 51,1mkg a 3000rpm

Suspensión delantera: Independiente tipo McPherson con muelles helicoidales, trapecio inferior y barra estabilizadora.

Suspensión trasera: independiente por paralelogramos deformables, barras de torsión transversales, amortiguadores telescópicos y barra estabilizadora.

Frenos: delanteros discos ventilados (332mm) y traseros discos ventilados (289mm).

Llantas: 8×18 y 10×18 (235/40/18 y 265/35/18)

Dimensiones: (largo x ancho x alto): 432 x 173 x 124

Peso: 1270

0 a 100km/h: 5,1sg

Velocidad máxima: 285km/h.


Autor: Álvaro Gonzalo
PINCHA EN LA FOTO. 1° Parte, el 924

PINCHA EN LA FOTO. 2° Parte, el 944.

LOS TRANSAXLE PEQUEÑOS DE PORSCHE. 2º Parte, el 944.


Primera serie del 944 en su versión 2.5 de 163cv y con las opcionales llantas Fuchs.

A finales de los años 70 Porsche ya tenía circulando por las carreteras el 924 posicionado por la parte baja de la gama, el ya icónico 911 en la parte alta, y el 928 recién salido del horno y cuya intención era ir sustituyendo al nueve once y se encontraba compartiendo la gama alta. Pero la idea de Porsche era ir sustituyendo al 924 en tanto en cuanto pensaban que al entrar en los años 80 este iba a ir perdiendo ventas con los años y estaban ya buscando su sustituto.

Con este planteamiento inicial por parte de la marca, Porsche tenía en mente crear un nuevo modelo que cubriese la parte baja de la gama y diese salida al 924 quitándose además el fantasma de “WV camuflado de Porsche”. Pero resulta que el modelo que querían sustituir no tenía grandes defectos, tenía un chasis que aguantaba elevadas potencias y además la estética del 924 Carrera GT había gustado muchísimo al público. Así que en vista de todo esto, evolucionar el 924 hasta convertirlo en el 944 era lo más lógico ya que el coche no contaba con defectos irreparables sino totalmente mejorables, y esa fue la razón de ser del 944. Aunque el planteamiento inicial era ir sustituyendo al 924, las idas y venidas del mundo del automóvil hicieron que el 924 siguiese funcionando tan bien, que siguió ocupando la parte baja de la gama hasta 1988 (año en que cesó su producción) mientras que el 944 ocupó la parte media con un precio inmediatamente inferior al del 911. La marca solamente necesitaba un elemento que quitase de un plumazo la estigmatización que había tenido el 924 al desarrollarlo inicialmente para VW: un motor 100% Porsche con el rendimiento típico de la marca.

Puestos los ingenieros a trabajar, desestimaron instalar en el vano un motor V8 por cuanto eso quedaba destinado al poderoso 928 aunque hubiese sido lo fácil, al igual que rehusaron crear un V6 por la complejidad técnica inicial. Usaron una solución intermedia que consistió en tomar el V8 de su hermano mayor el 928 y quitarle una bancada de cilindros para convertirlo en un 4 en línea (el cuatro cilindros en línea más grande del mundo en su momento). Se quedaba en 2500 centímetros cúbicos y estaba preparado para soportar mayores potencias sin problema para poder dejar a los ingenieros margen de desarrollo en el futuro.

Quitando una bancada al V8 del 928 y agregando unos árboles de equilibrado, nacía el motor que animaría inicialmente y durante toda su vida al 944. Además, agregándole un turbo como en el caso de la imagen, nacía uno de los modelos más divertidos del 944 y de Porsche.

Una vez solucionado el tema del motor (y con el que no quedaba más duda de su genética Porsche) la carrocería y el chasis del 924 fue evolucionada hasta convertirlo en el 944. Exteriormente se creó una línea más ancha y musculosa con unas aletas que le hacían crecer hacia los lados nada más y nada menos que 5 centímetros por cada lado, unos nuevos “bajos” de parachoques y una alerón que se posicionaba sobre el portón trasero y se integraba desde la luneta. Se mejoraban también aspectos como la dirección, que pasaba a contar con asistencia en función de la velocidad (régimen del motor), frenos, que pasaban a ser de disco ventilados en los dos ejes (en vez de ventilados solo en el eje delantero como el 924, salvo en el Carrera GT), y la suspensión, que modificaba el material y modo de fabricación de los trapecios inferiores por otros mejores así como los elementos elásticos que recibían todos nuevos ajustes y se adaptaban a la nueva anchura de carrocería y geometrías.

Tras las pruebas pertinentes de estudio y mejora, se ponía a la venta en 1981 el nuevo Porsche 944 con un nuevo y además fiable motor de 2500 centímetros cúbicos que desarrollaba 163cv a 5800rpm. Por cierto, este motor, desarrollado a partir del bloque V8 del 928, era totalmente de aluminio, contaba en sus inicios con culata de 8 válvulas, era de flujo transversal y de funcionamiento muy suave gracias a dos ejes de equilibrado para compensar el desequilibrio inicial al ser un V8 en origen. Se apoyaría en el bastidor sobre unos silentblock para eliminar cualquier vibración, y se inclinó 30 grados para que encajase en el vano motor debido a la altura de su carrocería.

Inicialmente el interior era el mismo del 924, pero Porsche rectificó e incorporó uno exclusivo del 944.

Al contrario que en el 924 que al principio no fue muy bien acogido hasta que se hicieron unos mínimos cambios, en el 944 las ventas iniciales fueron muy buenas, el coche tenía un comportamiento en carretera excepcional, y quedaba alejado del todo en la mente de los conductores que su origen en el 924 fuese el de un proyecto diseñado para WV. Guardaba a rasgos generales similitudes con su hermano pequeño, pero a la vez se diferenciaba lo suficiente para poder militar en una categoría superior. Sí que se le criticó al inicio que el salpicadero de la primera versión fuese el del 924 aunque estuviese convenientemente acabado para la ocasión. Sin embargo los asientos mejoraban, el equipamiento también, y era un modelo mejor insonorizado que su hermano pequeño. Con un precio situado a mitad de camino entre el 924 y el 911, la gama media de Porsche había tenido un buen comienzo y la prensa de la época hablaba muy bien de él enumerando pocos defectos.  

Así que, durante la andadura inicial del 944 con su motor de 163cv, tenía que convivir con su hermano pequeño el 924 que se ofrecía en versiones de 125cv y 177cv turboalimentada. El 944 le andaba cerca al 924 Turbo en el andar, le superaba en agrado de conducción y estabilidad, pero no le vencía en prestaciones. Así que con estas circunstancias y siempre acostumbrados a las constantes mejoras que realiza Porsche en sus modelos, se empezó a desarrollar al poco de su nacimiento un modelo más potente, veloz y mejor acabado…

Para la temporada de 1985 sale al mercado el 944 Turbo (951) con motor de 220cv y unas prestaciones de primera línea. El frontal se diferenciaba de los modelos atmosférricos y se aprovecha su salida para hacer una serie de mejoras al modelo.

Para 1985 se pone en los concesionarios el Porsche 944 Turbo cuya denominación interna es 951. Hay que decir que el modelo Turbo es el “vivo ejemplo” de 944 por prestaciones y estabilidad, y porque con el tiempo se ha convertido en el icono de la gama. Equipa el mismo motor 2.5 del 944 base, pero esta vez soplado por un turbo KKK enfriado por agua y refrigerado por un intercooler alcanzando los 220cv “declarados” a 5800 rpm y una impresionante cifra de par de 33,6mkg a 3500 rpm. Se aprovechaba para mejorar la caja de cambios, reforzarla y fiabilizarla, y de paso se la equipó con un radiador para refrigerarla y que soportase mejor el trato exigente. Este también se colocaba en la parte trasera, aunque este radiador solo lo equipaba esta versión.  Por otro lado se le introdujeron mejoras a nivel de chasis, pues los brazos de suspensión pasaban a ser de fundición de aluminio, lo que reducía las masas no suspendidas, y nuevos cojinetes pensados para un uso más exigente. Además se aprovecha este lanzamiento para mejorar el interior con un habitáculo totalmente nuevo por cuanto se abandona el anterior de procedencia 924. Así nace el 944 conocido como “salpicadero oval” de diseño totalmente nuevo, con el volante situado 18 milimetros más alto para dar mejor cabida a las personas más altas, más calidad de realización y un reposicionamiento de los mandos principales para una mayor ergonomía. La antena de radio pasa a estar integrada en el parabrisas delantero y las salidas de aireación son de mayor tamaño para proporcionar una mejor climatización.  A nivel de seguridad se instaló de serie el sistema de frenos ABS (de serie en el Turbo y en opción para el resto, aunque para el año 1989 se instaló de serie en todos los 944). Por cierto, ya que hablamos de frenos, el 944 Turbo recibió las pinzas de los 928 y 911, lo que sumado a sus discos ventilados en las cuatro ruedas y el reparto de pesos de casi el 50/50 hacía que las frenadas fueran estables, cortas y con gran resistencia al trabajo duro. Por otro lado desaparecen de la gama las controvertidas llantas “Cookie Cutter” y se montan unas igualmente controvertidas (por ser amadas y odiadas a partes iguales) “Dial Phone” inspiradas en las de los  928 y 911, aunque siempre dejando en opción las bonitas y bien realizadas “Fuchs” de la marca. También se aprovechó la salida al mercado del 951 para realizar una serie de mejoras a nivel de chasis e insonorización en todos los 944, de las cuales el Turbo en concreto se llevaba solamente 30 mejoras.

“Salpicadero oval”, incorporado a la gama 944 con la puesta en escena del 951, lo que le confería al modelo una nueva estampa de mayor calidad, ergonomía y atractivo estético.

La prensa de la época no hacían más que elogiar los resultados obtenidos, alabando sobretodo las prestaciones, las aceleraciones puras e incluso el consumo a ritmos normales dadas las cifras máximas que lograba. El comportamiento en carretera mejoraba con respecto al modelo estándar debido a los cambios en las suspensiones, y si se incorporaba la opción M030, (suspensión deportiva) todavía mejoraba aún más sin comprometer en exceso el confort de marcha. Sí que se le criticaba una cierta falta de elasticidad, un maletero amplio pero con poca altura y poco discreto (era para todos), y un precio elevado a pesar de su completo equipamiento que hacía que se acercase peligrosamente a su hermano mayor el 911 aún a pesar de contar con unas prestaciones parejas; y si se le equipaba con las numerosas opciones disponibles, la cosa se ponía seria.

La inscripción “Turbo” bien legible en la trasera y una especie de difusor en el parachoques diferenciaban este modelo del resto.

En 1986 la marca decide dar una vuelta de tuerca al motor 2.5 del 944 pero explotando todas sus posibilidades en modo atmosférico siguiendo la moda multivalvula de aquellos años. Se diseña e instala una culata de aluminio de 16 válvulas con doble árbol de levas mandado por correa y a su vez una cadena interna (para mover de uno a otro árbol apoyada en un patín deslizante). Nace así el 944S que se sitúa en mitad de la gama y mejora sustancialmente las prestaciones con respecto al modelo de acceso al desarrollar 190cv a 6000rpm y 23,5mkg a 4300 rpm. El motor llevaba también una serie de materiales nobles como el magnesio en los conductos de admisión y la tapa de balancines para, entre  otras cosas, reducir el peso. Así mismo se agrandó el cárter, se mejoró el sistema de engrase, se le instalaron unos colectores de escape de alto rendimiento y el bloque recibía una capa extra de “Alusil” (aluminio y silicio) para resistir mejor los desgastes. Se incorporaba una serie de mejoras en la suspensión para situarse también a nivel superior (entre el 944 y el 951), por lo que se le instalan los brazos de suspensión de aluminio forjado del Turbo, pero no los cojinetes de este modelo aunque sí que son reforzados y específicos del 944S. Así mismo los reglajes de suspensión son diferentes en cuanto a muelles, que pasan a ser de acción progresiva como los del Turbo, pero los amortiguadores son los del 944 estándar  aunque también se puede equipar la opción M030 de suspensión deportiva. Los frenos también se sitúan a mitad de camino pues los discos son los del Turbo pero las pinzas son las del 944 de 163cv. Podía equipar ABS y hasta diferencial autoblocante si se tiraba del catálogo de opciones. De hecho, podía llegar a estar tan equipado como su hermano mayor.

El 944 S se posicionaba en mitad de la gama y recibía alguna mejora del Turbo sin llegar a compartir por completo su chasis.

Este modelo se caracterizaba por una suavidad de marcha destacable pero para sacar todo su potencial había que llevarlo bien arriba, pues el comportamiento del motor era muy puntiagudo. La prensa de la época le achacó falta de elasticidad abajo comparada con las buenas prestaciones en la parte de arriba del cuentavueltas y le alabó un consumo de combustible contenido en relación a lo que podía llegar a andar. Se hablaba de una carrocería  silenciosa a altas velocidades, facilidad para mantener cruceros de más de 180 km/h (en esa época las pruebas en carretera se hacían sin miramientos) y la aceleración pura y dura. Aún a pesar de poder dejar un coche “de capricho” con la lista de opciones, se criticó que su precio base se alejaba demasiado del modelo de 163cv y le acercaba peligrosamente al modelo de 220cv, siendo la diferencia entre estos dos últimos como para pensarlo según las necesidades personales de cada uno.

El 944 iba puliendo sus escasos defectos con el tiempo, y para dotarle de un mayor agrado de conducción y fuerza en la parte baja, en el año 1987 se produjeron cambios en las mecánicas aumentando la cilindrada del 2.5 hasta los 2.7. De esta manera en 1988 se inicia la comercialización de los 944 2.7 de 165cv, desapareciendo de catálogo los 2.5 de 163cv. Este aumento de la cilindrada a base de retocar el diámetro se hizo principalmente para que el modelo tuviera una curva de par más plana y así lograr más agrado de conducción, pues siempre se les achacó cierta falta de garra abajo.

El 2.7 no fue sino el resultado de aumentar un poco la cilindrada para proporcionar una curva de par más plana y dotar al 944 “básico” de una conducción con menos uso de la palanca de cambios. El resultado, 165cv.

A partir de este año el ABS pasa a ser equipamiento de serie en todos los 944, elemento que varía el ancho de vías y hace que sea incompatible el montaje de las opcionales llantas Fuchs. Un aspecto que da una idea del potencial de desarrollo del 944 y su uso en competición, es que los ejes están preparados para llevar separadores de hasta 14 centímetros sin que sufran los cojinetes. De hecho las primeras unidades del modelo antes de que se produjeran mejoras de suspensión y montaje de nuevas llantas, salían de fábrica con unos separadores bastante anchos para poder llenar el hueco de las aletas con las llantas “Cookie Cutter”.

También en 1988 y sólo durante ese año se produjo una vuelta de tuerca más al motor del 951 Turbo (y nunca mejor dicho), pues Porsche saca a la venta una versión limitada denominada Turbo S que alcanzaba los 250cv y 35mkg de par, convirtiéndose de golpe y porrazo en el 944 de calle más veloz del momento. Además con respecto al modelo de 220cv la potencia se situaba ahora en las 6400 vueltas y el par en las 4000 rpm, por lo que era un motor con más potencia arriba. La idea era realizar un modelo con características similares a los “Turbo Cup” de carreras del momento. Sin embargo de las 1000 unidades previstas de este Turbo de 250cv (las cifras hablan realmente de entre 1500 y 1600 unidades) y ante el éxito inmediato del modelo, Porsche decidió incorporar las mejoras del motor al resto de versiones del 951, convirtiéndose en la nueva potencia del modelo. Esta  decisión no fue del agrado de todo el mundo, pues a los compradores de la versión Turbo S limitada no les hizo gracia ver como la exclusividad que ellos habían comprado se trasladaba al resto de Turbos del momento. Se aprovechó para implantar nuevos diseños de tapicería y montarle unas llantas de diseño más acorde a los tiempos.

El Turbo S de 250cv fue una versión limitada con estética diferenciada, que terminó siendo la versión “estandar” del 951 al salir de fábrica con 250 cv todos los modelos Turbo.

Respecto del mencionado anteriormente “Turbo Cup”, y ante la confusión que existe entre denominaciones, la realidad es que el 944 Turbo Cup fue un modelo exclusivo para circuitos que se fabricó en 1987, 1988 y 1989. Esta versión, equipaba arcos antivuelco de seguridad, asientos de competición, faros carenados en vez de retractiles, ausencia de todo elemento de confort o insonorizante, suspensiones y frenos de competición, etc. Era por tanto un coche de carreras, destinado a carreras. Existieron según fuese el mercado al que iban dirigidas, tres niveles de potencia: 220, 250 y 290cv. Se destinaban al mercado Europeo, Estadounidense y Canadiense. Sin embargo para el mercado Francés se dirigió la versión de 290cv (que es la que más suele dar lugar a confusión) y que en realidad se encontraba entre los 305 y los 315cv. A parte de los caballos que normalmente suelen “regalar” los Turbos, se declaraba una potencia inferior por motivo “Marketiniano”. Anunciando una cifra inferior a la declarada nunca nadie se quejaría de que su coche no alcanzaba la cifra anunciada, y por otro lado porque así se podían vender Kits de potencia hasta los 290cv para los modelos de calle. La confusión de todo esto viene dada porque los modelos franceses se denominaban “Turbo Cup”, pero con el lógico equipamiento de los coches de carretera. Otro de los motivos que dan lugar a confusión es el color “Silver Rose”, ya que Porsche inicialmente iba a destinar este color a esta versión limitada (Turbo S), pero la realidad es que produjeron otros casi 1200 coches en este color con las especificaciones del Turbo estándar. Es por ello  que estos aspectos pueden dar lugar a confusiones a la hora de buscar una exclusiva versión de estas. De todas formas, si estas en la búsqueda de una versión exclusiva de 1988 con 250cv, el truco infalible para identificarla es en el número de bastidor, con la “J” en su numeración. A parte la matriculación debe corresponder a 1988, aunque puede darse el caso de que excepcionalmente exista alguna versión de muy finales de 1987 por cuanto el “siguiente año de fabricación” a nivel operativo en la fabrica por aquellos tiempos comenzaba en Septiembre de 1987 en vez de Enero 1988 como es lo que normalmente hubiéramos pensado todos.

El Turbo Cup se destinaba a circuitos principalmente y llevaba una puesta a punto destinada para tal fin.

Para 1989 cuando ya Porsche estaba pensando el la renovación del modelo sin saber si evolucionar el 944 hacia un nuevo coche, o directamente partir desde cero, sacan una nueva versión que fue todo un acierto para las ventas del mismo. Tomando el chasis e imagen del modelo Turbo, se parte del motor del 944S de 190cv y se aumenta la cilindrada hasta los 3000cc, convirtiéndose de nuevo en el motor de cuatro cilindros más grande del mundo y estando ya en el límite de lo aconsejable, por cierto. La potencia asciende hasta los 211cv y el par motor hasta unos respetables 28,6 mkg a 4100 vueltas, naciendo así el 944 S2 que resultará en un coche muy agradable y agradecido de conducir. La culata seguirá siendo la misma de 16 válvulas del modelo 2.5 “S1” adaptada, pero con el incremento de cilindrada se logra a la vez una entrega de potencia y par mucho más favorable que en el modelo inicial. Además, la adopción de la estética y chasis del modelo Turbo fue todo un acierto por cuanto esta además no solo era más atractiva, si no que los cambios en el frontal de esta versión le conferían una mejor aerodinámica y silencio de marcha a elevadas velocidades. Así mismo con la llegada del S2 desaparece del catálogo la versión de acceso de 2.7 litros, la cual solo estuvo en catálogo un año y tampoco disfrutó de muchas ventas. Queda por tanto estructurada la gama hacia el final de la producción en los modelos S2 y Turbo, y en carrocerías Coupé y Cabrio.

El 944 S2 fue un acierto en un modelo ya próximo al fin de su vida comercial. Con la estética y chasis del Turbo, crearon un modelo atmosférico que entraba por los ojos, ofrecía unas prestaciones de primer nivel, era más asequible que el alto de gama y encima más sencillo de mantener.

Según la prensa de la época y según las mediciones del momento, el S2 era capaz de parar el crono en el 0 a 100 en 6,8 sg, alcanzando una respetable velocidad de 240km/h, por lo que las cifras le acercaban al modelo Turbo de 220cv, aunque lógicamente este último siempre iría por delante. Los cambios en el chasis le permitieron tener un comportamiento en carretera excelente, pues además la respuesta era más progresiva y lineal por su carácter atmosférico de alta cilindrada, y las posibilidades de equipamiento eran iguales a las de su hermano mayor. El 944 S2 fue todo un acierto y en su momento fue con diferencia el modelo estrella una gama, próxima ya a su jubilación.

Hacia el final de la vida comercial del 944, fue posible incorporar el doble air-bag frontal, lo que le daba un plus de protección y le ponía al día de las futuras normas de seguridad que pronto se endurecerían.

Respecto de las versiones Cabrio (no existieron oficialmente sobre el 924), tenían un proceso de fabricación curioso. Ya que los coches se fabricaban como modelos Coupé, y al salir de la fábrica eran enviados a un especialista llamado American Speciality Cars, cercano a la factoría de Porsche y donde les quitaban el techo y hacían las modificaciones correspondientes. Posteriormente, una vez realizado se volvía a enviar a la fábrica Porsche donde se montaban todos los interiores y acto seguido partía de nuevo a las instalaciones de American Speciality Cars para que les instalasen la capota…y finalmente de nuevo regresar a Porche para ser enviados o entregados a sus respectivos clientes. Un proceso largo, engorroso y caro, pues el modelo engordaba unos 18000 euros al cambio actuales. Del 944 S2 se fabricaron entre 1989 y 1990 unas  5656 unidades. Actualmente es un modelo que está teniendo una cotización en alza por su rareza y escasez.

La construcción del modelo Cabrio era compleja y laboriosa, y además no se realizaba en las instalaciones de la fábrica de Stuttgart. Hoy desde luego son modelos raros de encontrar.

Existió una versión “Club Sport” sobre la base del 944S de 190cv aligerada, que solo corrió en Canada, Europa y en la IMSA Estadounidense. Se fabricó durante 1987 y 1988, logrando hacer un 0 a 100 en 6,5 sg y siendo sustituida con la salida al mercado del modelo S2.

Otra versión “rara avis” fue el 944 SE. A disposición del público hacia el final de su vida comercial poco antes de que saliese al mercado el 968. Se realizó sobre la base del exitoso S2 de 211cv realizando una mejora a nivel de electrónica para que alcanzase los 225cv (220cv en algunas fuentes), diferenciándose de los demás porque el alerón trasero sería el del 944 Turbo S y el de los futuros 968. En los laterales de las puertas llevaba la inscripción SE mientras que a nivel de chasis, según la información consultada corresponde con una puesta a punto M030, esto es, la suspensión deportiva de Porsche. Se habla también de una mejor aceleración, un mejor comportamiento de marcha, un consumo de combustible mayor (seguramente producto del retoque de la centralita para conseguir esos 225cv) y un mayor nivel de ruido, lo que hace suponer que llevase menos equipo insonorizante para aligerar unos pocos kg el peso final. Es tan rara esta versión que la información disponible es muy escasa, y de la cual solo se hicieron 14 unidades, creyendo que solo sobreviven 6 según la fuente consultada. Fue destinada al mercado británico solamente (por lo que todas son con el volante a la derecha, aunque según otra fuente en Alemania también se vendieron unidades) y su aprobación fue producto de la fabricación inicial de una unidad que fue puesta a disposición del equipo directivo de la marca quien la condujo y por aprobación verbal dio consentimiento de la compra de material para construir 14 unidades.

14 unidades se contruyeron del raro 944 SE, al cual se le dió un reajuste electrónico al tres litros para sacarle 225cv y dotarle de un chasis más deportivo y una ligera dieta de adelgazamiento. La información disponible de este coche es más bien escasa.

Para finalizar el dosier del 944, se me ocurre presentar la que para mí es la versión más rara y exclusiva (por no decir evolucionada, al menos en cuanto a potencia) del 944. Es el Porsche 944 GTP, curiosamente desarrollado en 1981 (al inicio justo de su carrera comercial) para que el futuro 944 presentado en 1982 corriese en las 24 horas de Lemans. En realidad inicialmente Porsche preparó dos prototipos en ese año para que compitiesen en dicha carrera con la intención de sustituir al 924 GTP que habían competido en 1980, y de paso usarlas de laboratorio para ir puliendo el modelo definitivo sobre la base ya del 944. Esto era el resultado de unos planes que pasaban por retirar del catálogo el 924 con la salida del 944, aunque al final decidieron seguir vendiéndolo debido al alto nivel de aceptación y ventas que tenía todavía el primero, y que se alargó con las lógicas mejoras hasta 1988. Total nada.

La idea era que en el momento del lanzamiento del 944 en 1981 estuviese preparada una versión GTP perfectamente puesta a punto para competir en la carrera más famosa y exigente  del mundo: las 24 horas de Lemans, además de ser el perfecto escenario publicitario para el modelo que se ponía a la venta. Este 944 GTP desarrollaba la cifra de 410cv gracias a un enorme turbocompresor KKK K28 y un enorme intercooler para mantener en lo posible la temperatura de admisión.  Así mismo para soportar corriendo durante 24 horas sin descanso, el material del bloque y su construcción eran diferentes al modelo de serie, denominándose ahora como bloque “Tipo 949” muy similar sino igual al usado en los 935 (911 Moby Dick de Lemans). Igualmente la caja de cambios provenía del modelo 917, mientras que las llantas eran también las del 935 que forzaban aire hacia los frenos.

Compitió a los mandos del icónico Walter Röhrl, y Jürgen Barth, este último menos conocido pero no menos importante. El coche terminó 7º en la categoría general y 3º en su clase.

Estudiado sobre el 924, se plantó en los circuitos ya como 944, y tomaba piezas de aquí y de allí del 917 y sobre todo del 935. El resultado fue un 944 GTP muy expectacular y que no dió mal resultado.

Respecto de las cifras de fabricación totales del 944 y sus variantes, no me voy a aventurar decir nada puesto que investigando diferentes fuentes, libros y documentaciones, no he encontrado una mayoría de cifras iguales y de las que fiarse por lo que no quiero poner datos falsos. Sí que es cierto que las unidades de calle más exclusivas por unidades fabricadas son los 944 Turbo S, los 944S y el exclusivo y raro 944SE con diferencia. Me reservo las versiones Cabrio, porque aunque su número de fabricación es muy limitado, sí que es cierto que no salieron del todo de la fábrica de Stuttgart.

Para la tercera parte de este dossier sobre los Transaxle pequeños de Porsche, lo finalizaremos hablando del Porche 968, la última evolución del modelo y el cual puso punto y final a la serie.

Anexo de características generales:

Porsche 944  

Porsche 944 de 1982.

Motor: delantero longitudinal de 4 cilindros en línea, 2479cc3 y 8 válvulas.

Diámetro x Carrera: 100×78,9mm

Relación de compresión: 10,6:1

Alimentación: inyección electrónica Boch L-Jetronic

Potencia: 163cv a 5800 rpm

Par Max: 20,5mkg a 3000 rpm

Frenos: delanteros de disco ventilados (282mm) y traseros de disco ventilados (289mm)

Dimensiones: (largo x ancho x alto) 4200 x 173 x 1275mm

Batalla: 2400mm

Peso: 1180kg

Consumo medio: 9,6l/100 Km

0 a 100km/h: 8,6sg

Velocidad máxima: 220km/h.

Porsche 944 2.7

El 2.7 ideado en 1987 para la temporada de 1988, fue la solución para solventar los problemas de falta de elasticidad en bajas. Con su puesta en escena, desapareció de catálogo el 2.5 de 163cv.

Motor: Delantero longitudinal de 4 cilindros en línea, 2681cc3 y culata de 8 válvulas.

Diámetro x Carrera: 104 x 78,9mm

Relación de compresión: 10,9:1

Alimentación: inyección electrónica Bosch L-Jetronic

Potencia: 165cv a 5800 rpm

Par Máximo: 22,5mkg a 4200 rpm

Frenos: delanteros de disco ventilado (282mm) y traseros de disco ventilado (289mm)

Ruedas: 7×15 (185/70/15). Desde 1985 7X15 (195/65/15)

Dimensiones: (largo x ancho x alto) 4230 x 173 x 1275mm

Batalla: 2400mm

Peso: 1290kg

Consumo Medio: 9,5l/100Km

0 a 100km/h: 8sg

Velocidad Máxima: 218km/h

Porsche 944 S

El 944 S se situaba en mitad de la gama, así como sus prestaciones que se conseguían con la moda multivalvulas de la época.

Motor: delantero longitudinal de 4 cilindros en línea, 2479cc3. Culata de aluminio de doble árbol de levas en cabeza accionados por correa y cadena, y 16 válvulas.

Diámetro x Carrera: 100 x 78,9mm

Relación de Compresión: 10,9:1

Alimentación: Inyección electrónica Boch L-Jetronic

Potencia: 190cv a 6000rpm

Par Máximo: 23,5 a 4300rpm

Frenos: delanteros de disco ventilado (282mm) y traseros de disco ventilado (289mm)

Ruedas: 7×15 (195/65/15) o 7×15 (215/60/15) o 7×16 (205/55/16)

Dimensiones: (largo x ancho x alto) 4230 x 173 x 1275mm

Batalla: 2400mm

Peso: 1240kg

Consumo medio: 9,2l/100Km

0 a 100km/h: 7,8 sg

Velocidad máxima: 228km/h

Porsche 944 S2

El S2 fue todo un acierto por estética y rendimiento. El modelo de la imagen corresponde a las ultimísimas series puesto que incorpora un alerón del futuro 968.

Motor: delantero longitudinal de 4 cilindros en línea, 2990cc3. Culata de aluminio de doble árbol de levas en cabeza accionados por correa y cadena, y 16 válvulas.

Diámetro x Carrera: 104 x 88mm.

Relación de Compresión: 10,9:1

Alimentación: Inyección electrónica L-Jetronic

Potencia: 211cv a 5800rpm

Par Máximo: 28,4mkg a 4100rpm

Frenos: delanteros de disco ventilado (282mm) y traseros de disco ventilado (289mm)

Ruedas: 7×16 y 8×16 (205/55/16 y 225/50/16).

Dimensiones: (largo x ancho x alto) 4230 x 173 x 1275mm

Batalla: 2400mm

Peso: 1310kg.

Relación peso/potencia: 6,8Kg/cv

Consumo medio: 9,l/100Km.

0 a 100km/h: 6,8sg

Velocidad Máxima: 241km/h

Porsche 944 Turbo (220cv).

El 944 Turbo (951) de 1985, fue un gran salto adelante en cuanto a mejoras introducidas al 944, de las que el modelo Turbo se llevaba 30 solamente.

Motor: delantero longitudinal de 4 cilindros, 2479cc3 y culata de 8 válvulas.

Diámetro x Carrera: 100 x 78,9mm

Relación de Compresión: 8:1

Alimentación: Inyección electrónica Bosch Motronic, turbocompresor KKK K26 (0,75 bares) e intercooler.

Potencia: 220cv a 5800rpm

Par Máximo: 33,7mkg a 3500rpm

Frenos: delanteros discos ventilados (282mm) y traseros discos ventilados (289mm)

Ruedas: 7×16 y 8×16 (205/55/16 y 225/50/16)

Dimensiones: (largo x ancho x alto) 4230 x 173 x 1275mm

Batalla: 2400mm

Peso: 1280kg

Relación Peso/potencia: 6,6kg/cv

Consumo Medio: 9,2l/100

0 a 100km/h: 6,6sg

Velocidad Máxima: 245Km/h

Porsche 944 Turbo (250cv)

Los 250cv le sentaron muy bien al 951 y supusieron el canto de cisne de los 944 de calle de serie.

Motor: delantero longitudinal de 4 cilindros, 2479cc3 y culata de 8 válvulas.

Diámetro x Carrera: 100 x 78,9mm

Relación de Compresión: 8:1

Alimentación: Inyección electrónica Bosch Motronic, turbocompresor KKK K26/70 (0,75 bares) e intercooler.

Potencia: 250cv a 6000rpm

Par Máximo: 35,7mkg a 4000rpm

Frenos: delanteros discos ventilados (282mm) y traseros discos ventilados (289mm)

Ruedas: 7×16 y 9×16 (225/50/16 y 245/45/16)

Dimensiones: (largo x ancho x alto) 4230 x 173 x 1275mm

Batalla: 2400mm

Peso: 1350kg

Relación Peso/potencia: 5,9kg/cv

Consumo Medio: 9,9l/100

0 a 100km/h: 5,7sg

Velocidad Máxima: 245Km/h

Autor: Álvaro Gonzalo

Los transaxle pequeños de Porsche. 1º Parte, el 924. PINCHA AQUÍ PARA LEER.
PINCHA EN LA FOTO. 3° Parte, el 968.

Porsche 944 S, el olvidado.


Es Lunes, son las 6:30 AM y suena el despertador. Lo apagas y piensas que quieres seguir metido entre las mantas y no levantarte. Pero no te queda otra que salir de la cama e ir a trabajar. Y así toda la semana, pero hoy por fin es Viernes; un Viernes cualquiera de un fin de semana cualquiera del mes de Diciembre, víspera de las Navidades, pero para ti un Viernes muy especial. Es el día que te trasladas a tu segunda residencia en el pueblo para descansar de atascos, reuniones, horarios y disfrutar de lo que te gusta: la gasolina. Además por diversas causas llevas sin ir casi tres meses, así que ya toca. Resulta que tienes tantas ganas de irte que le dijiste a tu familia el Jueves por la tarde que dejasen la maleta hecha que nos íbamos “al salir” con la excusa del tráfico. Llevas toda la semana moviéndose del punto A al punto B en un aburrido coche de renting, que ni siquiera es tuyo, porque te lo ha dado la empresa y encima de un color blanco “lavadora” que ya cansa mirar. Y para colmo con un correcto motor diésel que transmite las mismas emociones que estar viendo una pared blanca. Ese día trabajas rápido y de seguido para acabar pronto, comes como lo pollos en cinco minutos, cargas el coche lo más rápido posible y sin hacer el Tetris de siempre. En cuanto tu hijo sale por la puerta del colegio lo metes al coche y sales “tumbando agujas” hasta llegar.

Resulta que es invierno, pero da igual, no te acuerdas ni de encender la calefacción hasta que oyes un grito por detrás recordándote el frío que hace en la casa. Tu primera misión ha sido entrar al garaje y quitar la lona. Ahí sigue, no ha pasado nada. Das una vuelta por las cuatro esquinas revisando que todo esté bien y respiras tranquilo. ¡Claro!, no tiene porqué pasar nada; ahí solo puedes entrar tú, pero necesitas saberlo y comprobarlo para poder quedarte satisfecho. Abres el coche, levantas el capot y conectas la batería. Das un momento al contacto y compruebas que lo tienes casi lleno, que ya ni te acordabas desde la última vez que viniste. Y claro, después de casi tres meses… por eso tienes tanto “mono”. Ahora no, ya es tarde, se ha hecho de noche, hay que hacer cosas en casa. Ah!!! Y poner la calefacción antes de que te lo vuelvan a recordar.
Esto es una historia cierta. Pero tan cierta que seguro que es la historia de muchas personas y lo han vivido en varias ocasiones. No es difícil sentirse identificado, aún cambiando algunos detalles de la misma. Es el ansia por poder llegar y estar cerca de “tu coche de diversión”. Que puede ser uno, dos, tres, o los que la vida te permita tener. Pero es la historia de muchos de nosotros.

Porsche 944 S

El caso es que te vas a la cama y al día siguiente…vuelve a sonar el despertador a las 6:30 AM. Una persona normal te dirá que estás loco, pero te da igual. Te has levantado procurando hacer el menor ruido posible. Todo está oscuro, la familia duerme y no quieres despertar a nadie. La noche anterior has dejado la ropa del día siguiente preparada en el salón. Te vistes y te tomas un desayuno rápido, pero te metes en los bolsillos del abrigo un paquete de galletas y un batido de chocolate que le quitas al niño, !no sea que te entre hambre por el camino!.
Resulta que sales al garaje y tu lavadora de renting aparcada a la intemperie tiene los cristales helados, pero estás tan emocionado que a ti solo te parece “el fresquito de la noche” . Abres la puerta del garaje y por fin llega el ansiado momento. Entras al coche y sigue todo ahí. Tiene el olor a “coche viejo” que recuerdas y te acomodas en el asiento. Ha pasado un tiempo pero nunca extrañas esa postura. Sentado muy cerca del suelo, con las piernas estiradas, los brazos a la distancia justa y abrazado por los asientos. Das al contacto y dejas actuar la bomba de gasolina. Pisas el embrague y das el último giro de la llave. El motor de arranque suena y al cabo de un par de segundos el motor se pone en marcha y retumba en el garaje. Te sale la primera sonrisa al escuchar el primer “bruuum”. Porque si, sabemos que el sonido del motor retumbando en el garaje tras estar parado mucho tiempo es un sonido especial, la mejor orquesta sinfónica que puedes escuchar. En ese momento te entran las prisas porque no quieres despertar a nadie y no quieres que ningún vecnino sepa que te vas. Sales en primera al ralentí y recorres los pocos metros que te llevan hasta la calle principal del pueblo de la misma forma. Estás parado mirando a derecha e izquierda y no sabes en que dirección tomar, pero sabes que tienes varias carreteras llenas de montañas…además de curvas y más curvas que te aseguran la diversión. Aprovechas ese momento de indecisión para que el motor vaya calentando, que todo empiece a coger un mínimo de temperatura y el aceite llegue bien a cada rincón.  No hay absolutamente nadie y es lo que te gusta. Bajas la ventanilla pero el fresquito que te parecía agradable al salir se ha convertido en un frío que corta el hipo. Así que la subes pero con una ligera mueca piensas “mejor, así respira más el coche”. Pones la calefacción a 22 grados y te quedas tranquilo porque sabes que el coche viene de un país frío y está perfectamente preparado para ello.

Dos hermanos con diferente técnica para conseguir resultados satisfactorios. A pesar de los 250cv del mayor, la gran estabilidad del 944 S hace que incluso le gane terreno con solo 190cv si la carretera está plagada de curvas.

Metes primera y sales a cámara lenta, no apuras mucho la mecánica y cambias a segunda muy despacito haciendo un “doble embrague” para ayudar a engranar una marcha que en frío cuesta meter, y más teniendo en cuenta que la caja de cambios está en el eje trasero y tarda en calentar. Recorres el pueblo en segunda despacio para que el motor  vaya calentando y todo vaya cogiendo su estado normal. Cuando ves el cartel “fin de población” aceleras hasta 2500 vueltas lentamente y metes tercera. Muy despacito, te gusta cuidar la mecánica y eres consciente de el motor lleva parado mucho tiempo y que con una caja de cambios detrás hay que dar tiempo a que esta también se caliente. Vuelves a acelerar otra vez hasta casi las 2500 vueltas y metes la cuarta. Vas a punta de gas. Pero ya te ha dado tiempo a hacer el primer giro a derechas para salir definitivamente del pueblo y has comprobado la inmediatez con que gira. Además ya sale aire calentito por los aireadores y estas agusto.

La postura de conducción es perfecta para conducción deportiva.

Vas en 5ª velocidad, el motor gira tranquilo, sigues conduciendo con suavidad y mirando con precaución por si hay alguna placa de hielo traicionera y se acaba todo. Estás dando tiempo a que se caliente correctamente, y de paso, dejas que vaya amaneciendo un poco.  Vas trazando las curvas a 80-90Km/h en quinta y tiene la suficiente elasticidad y fuerza para subir repechos tranquilamente. Los frenos en estas circunstancias actúan perfectamente y el reparto de pesos hace que el coche gire las curvas con gran seguridad. Para acabar de hacer el rodaje inicial, decides ir a recorrer un tramo con largas rectas en cambio de rasante para ir ganando cada vez más velocidad.

El habitáculo es confortable para dos personas, detrás solamente niños. La climatización es buena y el habitáculo se calienta y enfría rápido. El nivel sonoro en carretera abierta no tiene nada que envidiar a un automóvil actual

En un Stop compruebas que todas las temperaturas ya están en su sitio. Sales y das un ligero acelerón hasta las 4500 vueltas, justo cuando el motor despierta y sale a relucir el carácter multiválulas de esos años. Insertamos la segunda, que todo sea dicho, no es rápida en su accionamiento, pero no es fácil llevar el movimiento de todo hasta el tren trasero. No así en los cambios de segunda hacia arriba, o de quinta hasta segunda, que son rápidos y precisos. En ese momento pisamos fuerte y lo subimos otra vez a 4500, viendo como va empujando con más fuerza conforme revoluciona. Así hasta llegar a quinta, donde decido correr un poco y establecer un crucero de 4000 vueltas que corresponden a 160km/h y mantener así un par de minutos. A esta velocidad y por la carretera actual, llena de rasantes y vaivenes, el coche tiene un aplomo envidiable. No es que la suspensión sea muy absorbente porque equipa los Kony Sport que corresponden a la suspensión opcional M030 que Porsche ofrecía, pero resulta lo suficientemente cómoda y además evita que el coche flote. Es un coche que según coge velocidad se asienta cada vez más sobre el asfalto y hacer viajes por autopista con él es una experiencia, pues además el nivel sonoro es bajo, algo que me sorprendió la primera vez por la antiguedad…pero no tiene nada que envidiar a un coche moderno. Incluso con los faros levantados sigue siendo un coche silencioso. Pero claro, también hablo de una unidad con un estado de conservación y mantenimiento ejemplar; de las mejores, para ser realistas. Respecto a la iluminación, nada que objetar. Las bombillas originales fueron sustituidas por unas equivalentes modernas de mayor calidad de la marca Osram, y  permiten ver lejos a gran velocidad. En los parachoques nos encontramos los faros de posición, los intermitentes y las ráfagas, solución que permite no tener que elevar los faros para avisar a otros conductores de nuestra presencia, pero que a su vez se iluminan también cuando los proyectores principales están levantados y activamos las luces “largas”. Por lo tanto, cuando circulamos con las luces de carretera llevamos 4 faros encendidos: los auxiliares para ráfagas del parachoques y las largas de los retráctiles.

La mecánica de 4 cilindros, 2500cc3  y 16 válvulas alcanza los 190cv, logrando que el coche tenga unas prestaciones que incluso hoy día brillan. 

Viendo tras el rasante el resto de la recta libre, decido darle un pequeño pisotón a fondo para terminarle de despertar y avisarle que al final el paseo va a ser un poco más divertido de lo que pretendía. A partir de esa velocidad el coche gana km/h con facilidad y se va creciendo conforme aumenta. Pero el chasis igual, sigue aplomado a la carretera pase lo que pase. No hay movimientos verticales raros, no hay serpenteos de las ruedas en ninguna grieta longitudinal del asfalto, no hay ninguna sensación de inseguridad. Al final de la recta hay una curva a izquierdas que señaliza 70km/h, y al meter freno se comporta como todo buen Porsche: no falta capacidad de frenada, ni por potencia ni por resistencia, y mucho menos por estabilidad. Y eso que hablamos de una versión que a pesar de contar con frenos de disco ventilados de generosas dimensiones en ambos trenes, no equipa las poderosas pinzas de cuatro pistones características de la marca. Pero aún siendo los de pinza “sencilla” el coche frena de maravilla. Así las cosas bajamos hasta los 100km/h y en el primer giro del volante vemos como el morro se inscribe sin problemas y el coche apoya de forma segura de ambos ejes a la vez conteniendo cualquier movimiento extraño de la carrocería.

Los frenos de este coche cumplen perfectamente con lo que promete todo Porsche: potentes, resistentes, dosificables y con un tacto durito. Aquí no contamos con las “pinzas gordas”, ni falta que hace. En primera linea, las llantas Dial Phone, amadas y odiadas a partes iguales por los aficionados

Entramos a una rotonda y elegimos la carretera divertida. Además ya ha salido el sol hace cinco o diez minutos y aunque bajo, la carretera se ve bien y podemos esconder los faros. Ahora empieza la diversión buena, porque han asfaltado recientemente y no puede ser mejor la noticia. Es momento de apagar la radio y escuchar el sonido de aspiración del motor, de las contrapresiones al acelerar o levantar gas y ver como cambia el timbre de la mecánica conforme vamos recorriendo el cuentavueltas.  Piso el gas casi a fondo y el motor sale con fuerza desde las 2500 y llega a las 4500 dónde sale a relucir su carácter natural. La potencia y el par crecen de repente de manera exponencial y empieza un sonido a motor “gordo” de los de antes, sin artilugios artificiales como cajas de resonancia o tubarros. Aquí no hay trampa ni cartón. Lo que suena es un motor V8 del Porsche 928 partido por la mitad para ser reconvertido en un 4 cilindros de carrera corta y alta compresión con 2500 centímetros cúbicos. Los 190cv sin catalizar están ahí para hacerte disfrutar de lo lindo, porque además, como no es un coche con exceso de kg, la relación peso potencia es contenida. Por supuesto el cruce de levas no esconde ni pretende esconder su carácter deportivo. Aquí todo lo tiene arriba y cuanto más arriba mejor. Eso implica que en su momento se le echase en cara falta de elasticidad a bajo régimen, algo que puede parecer porque los desarrollos no son cortos. La explicación es sencilla; en bajas anda bien, y permite moverse en marchas largas tranquilamente e incluso hacer alguna maniobra de adelantamiento o incorporación estupendamente. El problema reside en que va tan bien en altas que parece que en bajas no lo hace. Y estamos tan acostumbrados a los modernos motores actuales (tanto diésel como gasolina) que a veces son tan “sosos” que las mecánicas de carácter con algún año encima nos parecen incómodas. Y esta misma manera de andar la tenían otros competidores de su época como eran el 190 2.3 16v y 2.5 16v, y el M3 e30. Los coches de esos años eran así, y seamos realistas, benditos coches.

Mantener altos cruceros no es complicado, pues cuanto más suben las revoluciones más lo hace el par motor. Desde 4000 vueltas despierta, pero a partir de 4500 vueltas el coche cambia de carácter.

Seguimos completando la recta por la que vamos y subimos la tercera hasta casi las 6500 vueltas que se sitúa en 160Km/h, metemos cuarta y el coche sigue empujando con fuerza. Al fondo se visualiza una curva a izquierdas de segunda y según vamos llegando comenzamos a frenar. Se repite lo mismo que mencioné antes, los frenos son potentes y detienen el coche sin problemas. Además, unos 50 metros antes de iniciar la curva la carretera da un pequeño salto porque cruza por debajo un canal y se eleva unos 30 centímetros hacia arriba y luego hacia abajo para vencer este inconveniente; pues bien, la suspensión controla los movimientos de la carrocería al subir y bajar con tal efectividad que no se produce ningún movimiento raro, ningún zigzag y ningún atisbo de blocaje en alguna rueda. Tengo que decir que además esta unidad no cuenta con ABS, lo que hace que tenga un tacto de frenada más “real” y directo.

El equipamiento era muy completo, con aire acondicionado (un climatizador manual) incluído.


Cuando estoy a la entrada de la curva hago un pequeño punta-tacón para igualar las velocidades del cambio al reducir, algo fácil dado el pedalier del Porsche. Retiene con suavidad, no hay tirones ni nada por el estilo. Solamente cuando está totalmente apoyado y visualizo las salida de la curva aprieto gradualmente el pedal del acelerador (veo que el piso tiene algo de “rocío” y prefiero no tentar a la suerte). El coche empieza a acelerar con progresividad y contundencia hasta que le llevo a 6500 vueltas y meto tercera. Hay que mencionar que es una gozada ver como el morro cabecea un instante justo en el momento del cambio para volver a levantarse al instante.

La suspensión Kony regulable le sienta de maravilla. Pero no hay que empecinarse con ponerla en su posición más dura. El 944S debe de poder absorber los vaivénes de la carretera para ofrecer lo mejor de sí mismo. Lo mismo sucede con la altura, es mejor dejarlo como viene de serie que bajarlo. Al bajarlo ganamos estética, pero perdemos efectividad.

Todo esto transcurre con calma pues el coche lo hace tan bien que no tengo malas sensaciones en ningún momento. Pero, hay que decirlo, el margen de velocidad que existe en el 944S para pasar de estado de calma a alerta es pequeño, y se necesita haber rodado mucho y conocerlo bien. Aquí no existe el filtro de los coches modernos ni tenemos un ángel de la guarda en forma de ESP, control de tracción o ABS para evitar que tengamos un susto. Hay que ser conscientes de que tampoco estamos rodeados de bolsas de aire, ni cinturones con pretensor, ni reposacabezas activos y es muy posible que las zonas de deformación programada…no sirvan de nada.
Llegamos a una zona de curvas en la que nos movemos constantemente en tercera con subidas y bajadas. El coche acelera, frena, retiene y se tiene de maravilla y puedes conectar con él sabiendo en todo momento lo que pasa. Notas como sube y baja cada rueda, como muerden las pastillas los discos y como cada movimiento de los pedales y del volante se transmite en forma de “algo”.
Además llevo un rato exprimiendo las posibilidades del coche y el cuadro muestra que la mecánica está preparada para ello. La temperatura del refrigerante sigue en su sitio y la presión de aceite no muestra signos de bajada. Además, es que cuanto más fuerte ruedas mejor va. Se nota que es un Porsche. La última parte del recorrido es una sucesión de curvas y contra curvas tanto en llano como en bajada con asfalto viejo y gastado. No hay baches pero es un tramo donde la suspensión va a tener que trabajar mucho porque el suelo está bastante ondulado. En este tramo sobra motor para divertirse. Las rectas y curvas tienen la longitud y radio suficientes para pasártelo muy bien jugando con la aceleración, la frenada, las reducciones, la dirección, los apoyos y cambios de apoyo…

Estéticamente no se diferenciaba de los modelos normales, aunque las prestaciones le acercasen más al modelo Turbo de 220cv que al básico de 163cv. Quizá eso hizo que siempre viviera a la sombra de su hermano mayor, un poco más rápido y sólo un poco más caro de comprar nuevo.


En este tipo de circunstancias, se echa de menos un poco más de caída negativa en el tren delantero que ayude a que la rueda trabaje mejor cuando existe mucho apoyo y la suspensión tiene que absorber los vaivenes del asfalto. No es algo exagerado, pues en ningún momento compromete la trazada a no ser que entremos totalmente pasados, pero sí que es cierto que si la curva se cierra, hay que anticipar un par de metros el giro de volante cuando se retuerce más. Es ese momento justo cuando se echa de menos un poco más de caída negativa. Como digo, sólo ocurre en curvas muy cerradas de segunda de radio variable que se van cerrando progresivamente, y sólo cuando el asfalto tiene ya varias décadas de edad. En asfaltos nuevos esta sensación no existe, pero hay que tenerlo en cuenta. De todas formas el 944S tiene las caídas regulables y las alturas también, así que es cuestión de darle “ese puntito”. Eso si, no es un coche que acepte ser bajado en exceso; el 944S debe tener su altura para que la suspensión trabaje bien, pueda absorber y tener la carrocería controlada. Así que nada de inventos “estéticos” de bajarlos por muy bien que quede porque eso solo entorpece el comportamiento al límite; Además una suspensión como una tabla no es buena ni si quierea en circuito.

Un mínimo de 95 Octanos, pero como mejor funciona este motor es con gasolina de 98 Octanos., y es de los pocos coches que se nota. El motor tiene sensor de picado, por lo que acepta una u otra sin problemas.

De todas formas, y como buen tracción trasera que además tiene un reparto de pesos 50:50 (de hecho, para ser realistas y aunque hablo de memoria el reparto real creo que es 49:51) la motricidad es excelente.

El coche tracciona y acelera a la salida de las curvas con decisión, y sabiendo lo que llevas entre manos puedes hacerlo con una seguridad increíble. Pero como dije hace unas líneas, hay que conocer bien el coche y saber cuáles son sus límites, pues el margen es muy estrecho y la velocidad a la que eso sucede es alta. Los Transaxle de Porsche siempre han tenido fama de coches muy estables y seguros. Y de hecho lo son, la nobleza que tienen es digna de mención, pero tienen un límite tan alto, que cuando este llega viene de golpe y no es como un coche moderno que se camufla con el ESP. En tercera es difícil hacerlo deslizar del tren trasero a no se que sea porque has entrado muy pasado, en cuyo caso es mejor anticipar y tener en cuenta que las inercias van a ser muy altas. De hecho, la última curva de este divertido tramo es una a izquierdas de segunda que sale de un pequeño puente al que entras desde una a derechas muy cerrada. Al salir del puente entras en dicha curva a izquierdas y con ligera pendiente ascendente. Entrando a 60 por hora y acelerando a mitad del vértice puedes salir de la misma perfectamente contravolanteando y con una sonrisa en la cara que no puedes contener.
Comienzo el viaje de vuelta después de coronar esta curva, me pongo a velocidad de paseo, visualizo ante mí una enorme recta con la milenaria Sierra de Gredos al fondo y las nubes mordiendo los picos con sus retazos nevados. Conecto de nuevo la radio y pongo música tranquila a volumen suave. Casualmente en la cinta de Casette empieza a sonar “On days Like These” de Matt Monro, parece hasta hecho a posta. No estoy cruzando el paso del Stelvio y no es ni mucho menos un precioso Miura V12, pero la sensación de conducir este 944S tranquilo escuchando esa canción de fondo, riza el rizo de una salida en coche un Sábado cualquiera del mes de Diciembre. Tenía mucho “mono” de volver a conducir un coche de verdad. Tenía ganas de recorrer esas carreteras perdidas y tenía ganas de tener un momento “a solas” con el coche entre esos paisajes llenos de montañas, valles, vegetación a raudales y sobrados de tranquilidad.

Aquí no hay sonido artificial como en muchos coches modernos. Lo que se escucha es el motor y en las reducciones la contrapresión de los gases de escape.
Lógicamente no podemos comparar los 190cv del 944S con los 420cv del 996TT, pero aparcados juntos no desentona en absoluto y vemos como ambos poseen una línea musculosa con aletas bastante esanchadas

Al llegar a casa apago el contacto y me bajo. Vuelve a descansar en el garaje, pero sabe que el fin de semana no acaba todavía; a la tarde le espera otro paseo y volveremos a vernos las caras. Quizá ya más relajados, quizá solo una vueltecita corta…pero sabe que volveré y me espera paciente a que venga a encenderlo para recorrer de nuevo esas carreteras olvidadas por muchos. Y encima son las 9:40AM, por lo que llego a una hora en la que mi familia se está despertando, y lo tanto “no existe crimen que contar”. Estoy listo para ellos.
Ahora toca explicar porqué he elegido el título “Porche 944S: el olvidado”. Pues por una razón muy sencilla; siempre vivió a la sombra del 944 Turbo. La diferencia que existía a nivel de prestaciones generales entre un 944 y un 944S era amplia, al igual que sucedía entre este último y el 944 Turbo, aunque ya de manera menos acusada. Sin embargo no sucedía lo mismo con el precio, pues el 944S se aproximaba al modelo superior, por lo que este último por un poco más ofrecía un nivel de prestaciones superior y podías montar el mismo equipamiento salvo algún detalle menor.  Además contaba con un frontal diferenciado del resto de la gama y un difusor trasero que estéticamente le sentaba de maravilla, y que era opcional en el modelo S, no pudiéndose montar en el básico de la gama.. Y eso que el 944S es un híbrido con un chasis mitad 944, mitad 944 Turbo, así como el sistema de frenos, cuyos discos comparte con el Turbo de 220cv pero con pinzas sencilas de doble pistón. De hecho el 944S es el modelo de la gama del que menos unidades se han fabricado, a excepción de los “unicornios” como el Silver Rose o el Turbo S. Sin embargo esto no pasó con la siguiente evolución de 2.5 a 3.0 litros, que desembocó en el S2 y adoptó a su vez la estética y chásis del Turbo; este sí tubo más ventas que el modelo superior de la gama. De hecho encontrar actualmente un 944S original es complejo, y si encima está en buen estado de conservación aún más. La diferencia básia entre un “S1” y un “S2” no sólo radica en los 21cv a favor de este último, si no que el primero tiene un motor más rabioso y el segundo más utilizable y plano.
Hoy no voy a extenderme con la descripción del modelo y de su historia, porque para eso prepararé un nuevo artículo para explicar la evolución que existe desde el “sencillo” 924 hasta terminar en el 968, pasando por la evolución y transformación en un Porsche 100% que fue el 944. Quizá será un artículo por cada variante (924, 944 y 968) al estilo 1º, 2º y 3º parte, o un dossier largo con la historia de los tres modelos juntos. No lo sé aún, así que habrá que ir preparándose…

Pasear tranquilo con el coche es una delicia. Siempre hay margen para todo, pero si decidimos exprimir su motor de características deportivas, no vamos a quedar defraudados.

@carichigaraje


Autor: Álvaro Gonzalo.