Porsche 944 S, el olvidado.


Es Lunes, son las 6:30 AM y suena el despertador. Lo apagas y piensas que quieres seguir metido entre las mantas y no levantarte. Pero no te queda otra que salir de la cama e ir a trabajar. Y así toda la semana, pero hoy por fin es Viernes; un Viernes cualquiera de un fin de semana cualquiera del mes de Diciembre, víspera de las Navidades, pero para ti un Viernes muy especial. Es el día que te trasladas a tu segunda residencia en el pueblo para descansar de atascos, reuniones, horarios y disfrutar de lo que te gusta: la gasolina. Además por diversas causas llevas sin ir casi tres meses, así que ya toca. Resulta que tienes tantas ganas de irte que le dijiste a tu familia el Jueves por la tarde que dejasen la maleta hecha que nos íbamos “al salir” con la excusa del tráfico. Llevas toda la semana moviéndose del punto A al punto B en un aburrido coche de renting, que ni siquiera es tuyo, porque te lo ha dado la empresa y encima de un color blanco “lavadora” que ya cansa mirar. Y para colmo con un correcto motor diésel que transmite las mismas emociones que estar viendo una pared blanca. Ese día trabajas rápido y de seguido para acabar pronto, comes como lo pollos en cinco minutos, cargas el coche lo más rápido posible y sin hacer el Tetris de siempre. En cuanto tu hijo sale por la puerta del colegio lo metes al coche y sales “tumbando agujas” hasta llegar.

Resulta que es invierno, pero da igual, no te acuerdas ni de encender la calefacción hasta que oyes un grito por detrás recordándote el frío que hace en la casa. Tu primera misión ha sido entrar al garaje y quitar la lona. Ahí sigue, no ha pasado nada. Das una vuelta por las cuatro esquinas revisando que todo esté bien y respiras tranquilo. ¡Claro!, no tiene porqué pasar nada; ahí solo puedes entrar tú, pero necesitas saberlo y comprobarlo para poder quedarte satisfecho. Abres el coche, levantas el capot y conectas la batería. Das un momento al contacto y compruebas que lo tienes casi lleno, que ya ni te acordabas desde la última vez que viniste. Y claro, después de casi tres meses… por eso tienes tanto “mono”. Ahora no, ya es tarde, se ha hecho de noche, hay que hacer cosas en casa. Ah!!! Y poner la calefacción antes de que te lo vuelvan a recordar.
Esto es una historia cierta. Pero tan cierta que seguro que es la historia de muchas personas y lo han vivido en varias ocasiones. No es difícil sentirse identificado, aún cambiando algunos detalles de la misma. Es el ansia por poder llegar y estar cerca de “tu coche de diversión”. Que puede ser uno, dos, tres, o los que la vida te permita tener. Pero es la historia de muchos de nosotros.

Porsche 944 S

El caso es que te vas a la cama y al día siguiente…vuelve a sonar el despertador a las 6:30 AM. Una persona normal te dirá que estás loco, pero te da igual. Te has levantado procurando hacer el menor ruido posible. Todo está oscuro, la familia duerme y no quieres despertar a nadie. La noche anterior has dejado la ropa del día siguiente preparada en el salón. Te vistes y te tomas un desayuno rápido, pero te metes en los bolsillos del abrigo un paquete de galletas y un batido de chocolate que le quitas al niño, !no sea que te entre hambre por el camino!.
Resulta que sales al garaje y tu lavadora de renting aparcada a la intemperie tiene los cristales helados, pero estás tan emocionado que a ti solo te parece “el fresquito de la noche” . Abres la puerta del garaje y por fin llega el ansiado momento. Entras al coche y sigue todo ahí. Tiene el olor a “coche viejo” que recuerdas y te acomodas en el asiento. Ha pasado un tiempo pero nunca extrañas esa postura. Sentado muy cerca del suelo, con las piernas estiradas, los brazos a la distancia justa y abrazado por los asientos. Das al contacto y dejas actuar la bomba de gasolina. Pisas el embrague y das el último giro de la llave. El motor de arranque suena y al cabo de un par de segundos el motor se pone en marcha y retumba en el garaje. Te sale la primera sonrisa al escuchar el primer “bruuum”. Porque si, sabemos que el sonido del motor retumbando en el garaje tras estar parado mucho tiempo es un sonido especial, la mejor orquesta sinfónica que puedes escuchar. En ese momento te entran las prisas porque no quieres despertar a nadie y no quieres que ningún vecnino sepa que te vas. Sales en primera al ralentí y recorres los pocos metros que te llevan hasta la calle principal del pueblo de la misma forma. Estás parado mirando a derecha e izquierda y no sabes en que dirección tomar, pero sabes que tienes varias carreteras llenas de montañas…además de curvas y más curvas que te aseguran la diversión. Aprovechas ese momento de indecisión para que el motor vaya calentando, que todo empiece a coger un mínimo de temperatura y el aceite llegue bien a cada rincón.  No hay absolutamente nadie y es lo que te gusta. Bajas la ventanilla pero el fresquito que te parecía agradable al salir se ha convertido en un frío que corta el hipo. Así que la subes pero con una ligera mueca piensas “mejor, así respira más el coche”. Pones la calefacción a 22 grados y te quedas tranquilo porque sabes que el coche viene de un país frío y está perfectamente preparado para ello.

Dos hermanos con diferente técnica para conseguir resultados satisfactorios. A pesar de los 250cv del mayor, la gran estabilidad del 944 S hace que incluso le gane terreno con solo 190cv si la carretera está plagada de curvas.

Metes primera y sales a cámara lenta, no apuras mucho la mecánica y cambias a segunda muy despacito haciendo un “doble embrague” para ayudar a engranar una marcha que en frío cuesta meter, y más teniendo en cuenta que la caja de cambios está en el eje trasero y tarda en calentar. Recorres el pueblo en segunda despacio para que el motor  vaya calentando y todo vaya cogiendo su estado normal. Cuando ves el cartel “fin de población” aceleras hasta 2500 vueltas lentamente y metes tercera. Muy despacito, te gusta cuidar la mecánica y eres consciente de el motor lleva parado mucho tiempo y que con una caja de cambios detrás hay que dar tiempo a que esta también se caliente. Vuelves a acelerar otra vez hasta casi las 2500 vueltas y metes la cuarta. Vas a punta de gas. Pero ya te ha dado tiempo a hacer el primer giro a derechas para salir definitivamente del pueblo y has comprobado la inmediatez con que gira. Además ya sale aire calentito por los aireadores y estas agusto.

La postura de conducción es perfecta para conducción deportiva.

Vas en 5ª velocidad, el motor gira tranquilo, sigues conduciendo con suavidad y mirando con precaución por si hay alguna placa de hielo traicionera y se acaba todo. Estás dando tiempo a que se caliente correctamente, y de paso, dejas que vaya amaneciendo un poco.  Vas trazando las curvas a 80-90Km/h en quinta y tiene la suficiente elasticidad y fuerza para subir repechos tranquilamente. Los frenos en estas circunstancias actúan perfectamente y el reparto de pesos hace que el coche gire las curvas con gran seguridad. Para acabar de hacer el rodaje inicial, decides ir a recorrer un tramo con largas rectas en cambio de rasante para ir ganando cada vez más velocidad.

El habitáculo es confortable para dos personas, detrás solamente niños. La climatización es buena y el habitáculo se calienta y enfría rápido. El nivel sonoro en carretera abierta no tiene nada que envidiar a un automóvil actual

En un Stop compruebas que todas las temperaturas ya están en su sitio. Sales y das un ligero acelerón hasta las 4500 vueltas, justo cuando el motor despierta y sale a relucir el carácter multiválulas de esos años. Insertamos la segunda, que todo sea dicho, no es rápida en su accionamiento, pero no es fácil llevar el movimiento de todo hasta el tren trasero. No así en los cambios de segunda hacia arriba, o de quinta hasta segunda, que son rápidos y precisos. En ese momento pisamos fuerte y lo subimos otra vez a 4500, viendo como va empujando con más fuerza conforme revoluciona. Así hasta llegar a quinta, donde decido correr un poco y establecer un crucero de 4000 vueltas que corresponden a 160km/h y mantener así un par de minutos. A esta velocidad y por la carretera actual, llena de rasantes y vaivenes, el coche tiene un aplomo envidiable. No es que la suspensión sea muy absorbente porque equipa los Kony Sport que corresponden a la suspensión opcional M030 que Porsche ofrecía, pero resulta lo suficientemente cómoda y además evita que el coche flote. Es un coche que según coge velocidad se asienta cada vez más sobre el asfalto y hacer viajes por autopista con él es una experiencia, pues además el nivel sonoro es bajo, algo que me sorprendió la primera vez por la antiguedad…pero no tiene nada que envidiar a un coche moderno. Incluso con los faros levantados sigue siendo un coche silencioso. Pero claro, también hablo de una unidad con un estado de conservación y mantenimiento ejemplar; de las mejores, para ser realistas. Respecto a la iluminación, nada que objetar. Las bombillas originales fueron sustituidas por unas equivalentes modernas de mayor calidad de la marca Osram, y  permiten ver lejos a gran velocidad. En los parachoques nos encontramos los faros de posición, los intermitentes y las ráfagas, solución que permite no tener que elevar los faros para avisar a otros conductores de nuestra presencia, pero que a su vez se iluminan también cuando los proyectores principales están levantados y activamos las luces “largas”. Por lo tanto, cuando circulamos con las luces de carretera llevamos 4 faros encendidos: los auxiliares para ráfagas del parachoques y las largas de los retráctiles.

La mecánica de 4 cilindros, 2500cc3  y 16 válvulas alcanza los 190cv, logrando que el coche tenga unas prestaciones que incluso hoy día brillan. 

Viendo tras el rasante el resto de la recta libre, decido darle un pequeño pisotón a fondo para terminarle de despertar y avisarle que al final el paseo va a ser un poco más divertido de lo que pretendía. A partir de esa velocidad el coche gana km/h con facilidad y se va creciendo conforme aumenta. Pero el chasis igual, sigue aplomado a la carretera pase lo que pase. No hay movimientos verticales raros, no hay serpenteos de las ruedas en ninguna grieta longitudinal del asfalto, no hay ninguna sensación de inseguridad. Al final de la recta hay una curva a izquierdas que señaliza 70km/h, y al meter freno se comporta como todo buen Porsche: no falta capacidad de frenada, ni por potencia ni por resistencia, y mucho menos por estabilidad. Y eso que hablamos de una versión que a pesar de contar con frenos de disco ventilados de generosas dimensiones en ambos trenes, no equipa las poderosas pinzas de cuatro pistones características de la marca. Pero aún siendo los de pinza “sencilla” el coche frena de maravilla. Así las cosas bajamos hasta los 100km/h y en el primer giro del volante vemos como el morro se inscribe sin problemas y el coche apoya de forma segura de ambos ejes a la vez conteniendo cualquier movimiento extraño de la carrocería.

Los frenos de este coche cumplen perfectamente con lo que promete todo Porsche: potentes, resistentes, dosificables y con un tacto durito. Aquí no contamos con las “pinzas gordas”, ni falta que hace. En primera linea, las llantas Dial Phone, amadas y odiadas a partes iguales por los aficionados

Entramos a una rotonda y elegimos la carretera divertida. Además ya ha salido el sol hace cinco o diez minutos y aunque bajo, la carretera se ve bien y podemos esconder los faros. Ahora empieza la diversión buena, porque han asfaltado recientemente y no puede ser mejor la noticia. Es momento de apagar la radio y escuchar el sonido de aspiración del motor, de las contrapresiones al acelerar o levantar gas y ver como cambia el timbre de la mecánica conforme vamos recorriendo el cuentavueltas.  Piso el gas casi a fondo y el motor sale con fuerza desde las 2500 y llega a las 4500 dónde sale a relucir su carácter natural. La potencia y el par crecen de repente de manera exponencial y empieza un sonido a motor “gordo” de los de antes, sin artilugios artificiales como cajas de resonancia o tubarros. Aquí no hay trampa ni cartón. Lo que suena es un motor V8 del Porsche 928 partido por la mitad para ser reconvertido en un 4 cilindros de carrera corta y alta compresión con 2500 centímetros cúbicos. Los 190cv sin catalizar están ahí para hacerte disfrutar de lo lindo, porque además, como no es un coche con exceso de kg, la relación peso potencia es contenida. Por supuesto el cruce de levas no esconde ni pretende esconder su carácter deportivo. Aquí todo lo tiene arriba y cuanto más arriba mejor. Eso implica que en su momento se le echase en cara falta de elasticidad a bajo régimen, algo que puede parecer porque los desarrollos no son cortos. La explicación es sencilla; en bajas anda bien, y permite moverse en marchas largas tranquilamente e incluso hacer alguna maniobra de adelantamiento o incorporación estupendamente. El problema reside en que va tan bien en altas que parece que en bajas no lo hace. Y estamos tan acostumbrados a los modernos motores actuales (tanto diésel como gasolina) que a veces son tan “sosos” que las mecánicas de carácter con algún año encima nos parecen incómodas. Y esta misma manera de andar la tenían otros competidores de su época como eran el 190 2.3 16v y 2.5 16v, y el M3 e30. Los coches de esos años eran así, y seamos realistas, benditos coches.

Mantener altos cruceros no es complicado, pues cuanto más suben las revoluciones más lo hace el par motor. Desde 4000 vueltas despierta, pero a partir de 4500 vueltas el coche cambia de carácter.

Seguimos completando la recta por la que vamos y subimos la tercera hasta casi las 6500 vueltas que se sitúa en 160Km/h, metemos cuarta y el coche sigue empujando con fuerza. Al fondo se visualiza una curva a izquierdas de segunda y según vamos llegando comenzamos a frenar. Se repite lo mismo que mencioné antes, los frenos son potentes y detienen el coche sin problemas. Además, unos 50 metros antes de iniciar la curva la carretera da un pequeño salto porque cruza por debajo un canal y se eleva unos 30 centímetros hacia arriba y luego hacia abajo para vencer este inconveniente; pues bien, la suspensión controla los movimientos de la carrocería al subir y bajar con tal efectividad que no se produce ningún movimiento raro, ningún zigzag y ningún atisbo de blocaje en alguna rueda. Tengo que decir que además esta unidad no cuenta con ABS, lo que hace que tenga un tacto de frenada más “real” y directo.

El equipamiento era muy completo, con aire acondicionado (un climatizador manual) incluído.


Cuando estoy a la entrada de la curva hago un pequeño punta-tacón para igualar las velocidades del cambio al reducir, algo fácil dado el pedalier del Porsche. Retiene con suavidad, no hay tirones ni nada por el estilo. Solamente cuando está totalmente apoyado y visualizo las salida de la curva aprieto gradualmente el pedal del acelerador (veo que el piso tiene algo de “rocío” y prefiero no tentar a la suerte). El coche empieza a acelerar con progresividad y contundencia hasta que le llevo a 6500 vueltas y meto tercera. Hay que mencionar que es una gozada ver como el morro cabecea un instante justo en el momento del cambio para volver a levantarse al instante.

La suspensión Kony regulable le sienta de maravilla. Pero no hay que empecinarse con ponerla en su posición más dura. El 944S debe de poder absorber los vaivénes de la carretera para ofrecer lo mejor de sí mismo. Lo mismo sucede con la altura, es mejor dejarlo como viene de serie que bajarlo. Al bajarlo ganamos estética, pero perdemos efectividad.

Todo esto transcurre con calma pues el coche lo hace tan bien que no tengo malas sensaciones en ningún momento. Pero, hay que decirlo, el margen de velocidad que existe en el 944S para pasar de estado de calma a alerta es pequeño, y se necesita haber rodado mucho y conocerlo bien. Aquí no existe el filtro de los coches modernos ni tenemos un ángel de la guarda en forma de ESP, control de tracción o ABS para evitar que tengamos un susto. Hay que ser conscientes de que tampoco estamos rodeados de bolsas de aire, ni cinturones con pretensor, ni reposacabezas activos y es muy posible que las zonas de deformación programada…no sirvan de nada.
Llegamos a una zona de curvas en la que nos movemos constantemente en tercera con subidas y bajadas. El coche acelera, frena, retiene y se tiene de maravilla y puedes conectar con él sabiendo en todo momento lo que pasa. Notas como sube y baja cada rueda, como muerden las pastillas los discos y como cada movimiento de los pedales y del volante se transmite en forma de “algo”.
Además llevo un rato exprimiendo las posibilidades del coche y el cuadro muestra que la mecánica está preparada para ello. La temperatura del refrigerante sigue en su sitio y la presión de aceite no muestra signos de bajada. Además, es que cuanto más fuerte ruedas mejor va. Se nota que es un Porsche. La última parte del recorrido es una sucesión de curvas y contra curvas tanto en llano como en bajada con asfalto viejo y gastado. No hay baches pero es un tramo donde la suspensión va a tener que trabajar mucho porque el suelo está bastante ondulado. En este tramo sobra motor para divertirse. Las rectas y curvas tienen la longitud y radio suficientes para pasártelo muy bien jugando con la aceleración, la frenada, las reducciones, la dirección, los apoyos y cambios de apoyo…

Estéticamente no se diferenciaba de los modelos normales, aunque las prestaciones le acercasen más al modelo Turbo de 220cv que al básico de 163cv. Quizá eso hizo que siempre viviera a la sombra de su hermano mayor, un poco más rápido y sólo un poco más caro de comprar nuevo.


En este tipo de circunstancias, se echa de menos un poco más de caída negativa en el tren delantero que ayude a que la rueda trabaje mejor cuando existe mucho apoyo y la suspensión tiene que absorber los vaivenes del asfalto. No es algo exagerado, pues en ningún momento compromete la trazada a no ser que entremos totalmente pasados, pero sí que es cierto que si la curva se cierra, hay que anticipar un par de metros el giro de volante cuando se retuerce más. Es ese momento justo cuando se echa de menos un poco más de caída negativa. Como digo, sólo ocurre en curvas muy cerradas de segunda de radio variable que se van cerrando progresivamente, y sólo cuando el asfalto tiene ya varias décadas de edad. En asfaltos nuevos esta sensación no existe, pero hay que tenerlo en cuenta. De todas formas el 944S tiene las caídas regulables y las alturas también, así que es cuestión de darle “ese puntito”. Eso si, no es un coche que acepte ser bajado en exceso; el 944S debe tener su altura para que la suspensión trabaje bien, pueda absorber y tener la carrocería controlada. Así que nada de inventos “estéticos” de bajarlos por muy bien que quede porque eso solo entorpece el comportamiento al límite; Además una suspensión como una tabla no es buena ni si quierea en circuito.

Un mínimo de 95 Octanos, pero como mejor funciona este motor es con gasolina de 98 Octanos., y es de los pocos coches que se nota. El motor tiene sensor de picado, por lo que acepta una u otra sin problemas.

De todas formas, y como buen tracción trasera que además tiene un reparto de pesos 50:50 (de hecho, para ser realistas y aunque hablo de memoria el reparto real creo que es 49:51) la motricidad es excelente.

El coche tracciona y acelera a la salida de las curvas con decisión, y sabiendo lo que llevas entre manos puedes hacerlo con una seguridad increíble. Pero como dije hace unas líneas, hay que conocer bien el coche y saber cuáles son sus límites, pues el margen es muy estrecho y la velocidad a la que eso sucede es alta. Los Transaxle de Porsche siempre han tenido fama de coches muy estables y seguros. Y de hecho lo son, la nobleza que tienen es digna de mención, pero tienen un límite tan alto, que cuando este llega viene de golpe y no es como un coche moderno que se camufla con el ESP. En tercera es difícil hacerlo deslizar del tren trasero a no se que sea porque has entrado muy pasado, en cuyo caso es mejor anticipar y tener en cuenta que las inercias van a ser muy altas. De hecho, la última curva de este divertido tramo es una a izquierdas de segunda que sale de un pequeño puente al que entras desde una a derechas muy cerrada. Al salir del puente entras en dicha curva a izquierdas y con ligera pendiente ascendente. Entrando a 60 por hora y acelerando a mitad del vértice puedes salir de la misma perfectamente contravolanteando y con una sonrisa en la cara que no puedes contener.
Comienzo el viaje de vuelta después de coronar esta curva, me pongo a velocidad de paseo, visualizo ante mí una enorme recta con la milenaria Sierra de Gredos al fondo y las nubes mordiendo los picos con sus retazos nevados. Conecto de nuevo la radio y pongo música tranquila a volumen suave. Casualmente en la cinta de Casette empieza a sonar “On days Like These” de Matt Monro, parece hasta hecho a posta. No estoy cruzando el paso del Stelvio y no es ni mucho menos un precioso Miura V12, pero la sensación de conducir este 944S tranquilo escuchando esa canción de fondo, riza el rizo de una salida en coche un Sábado cualquiera del mes de Diciembre. Tenía mucho “mono” de volver a conducir un coche de verdad. Tenía ganas de recorrer esas carreteras perdidas y tenía ganas de tener un momento “a solas” con el coche entre esos paisajes llenos de montañas, valles, vegetación a raudales y sobrados de tranquilidad.

Aquí no hay sonido artificial como en muchos coches modernos. Lo que se escucha es el motor y en las reducciones la contrapresión de los gases de escape.
Lógicamente no podemos comparar los 190cv del 944S con los 420cv del 996TT, pero aparcados juntos no desentona en absoluto y vemos como ambos poseen una línea musculosa con aletas bastante esanchadas

Al llegar a casa apago el contacto y me bajo. Vuelve a descansar en el garaje, pero sabe que el fin de semana no acaba todavía; a la tarde le espera otro paseo y volveremos a vernos las caras. Quizá ya más relajados, quizá solo una vueltecita corta…pero sabe que volveré y me espera paciente a que venga a encenderlo para recorrer de nuevo esas carreteras olvidadas por muchos. Y encima son las 9:40AM, por lo que llego a una hora en la que mi familia se está despertando, y lo tanto “no existe crimen que contar”. Estoy listo para ellos.
Ahora toca explicar porqué he elegido el título “Porche 944S: el olvidado”. Pues por una razón muy sencilla; siempre vivió a la sombra del 944 Turbo. La diferencia que existía a nivel de prestaciones generales entre un 944 y un 944S era amplia, al igual que sucedía entre este último y el 944 Turbo, aunque ya de manera menos acusada. Sin embargo no sucedía lo mismo con el precio, pues el 944S se aproximaba al modelo superior, por lo que este último por un poco más ofrecía un nivel de prestaciones superior y podías montar el mismo equipamiento salvo algún detalle menor.  Además contaba con un frontal diferenciado del resto de la gama y un difusor trasero que estéticamente le sentaba de maravilla, y que era opcional en el modelo S, no pudiéndose montar en el básico de la gama.. Y eso que el 944S es un híbrido con un chasis mitad 944, mitad 944 Turbo, así como el sistema de frenos, cuyos discos comparte con el Turbo de 220cv pero con pinzas sencilas de doble pistón. De hecho el 944S es el modelo de la gama del que menos unidades se han fabricado, a excepción de los “unicornios” como el Silver Rose o el Turbo S. Sin embargo esto no pasó con la siguiente evolución de 2.5 a 3.0 litros, que desembocó en el S2 y adoptó a su vez la estética y chásis del Turbo; este sí tubo más ventas que el modelo superior de la gama. De hecho encontrar actualmente un 944S original es complejo, y si encima está en buen estado de conservación aún más. La diferencia básia entre un “S1” y un “S2” no sólo radica en los 21cv a favor de este último, si no que el primero tiene un motor más rabioso y el segundo más utilizable y plano.
Hoy no voy a extenderme con la descripción del modelo y de su historia, porque para eso prepararé un nuevo artículo para explicar la evolución que existe desde el “sencillo” 924 hasta terminar en el 968, pasando por la evolución y transformación en un Porsche 100% que fue el 944. Quizá será un artículo por cada variante (924, 944 y 968) al estilo 1º, 2º y 3º parte, o un dossier largo con la historia de los tres modelos juntos. No lo sé aún, así que habrá que ir preparándose…

Pasear tranquilo con el coche es una delicia. Siempre hay margen para todo, pero si decidimos exprimir su motor de características deportivas, no vamos a quedar defraudados.

@carichigaraje


Autor: Álvaro Gonzalo.

Hispano Suiza Carmen. Historia y resurgimiento de la marca


Estos días se está hablando mucho de un automóvil muy especial. Se trata del novedoso Hispano Suiza El Carmen. Un automóvil que por cierto tiene un origen 100% español, diseñado y construido en España y que será fabricado en una tirada corta de 15 unidades. Para los más jóvenes, es posible que la marca Hispano Suiza les suene a algo nuevo, pero nada más lejos de la realidad. La Hispano Suiza es casi tan antigua como el sector del automóvil se, desarrolló en una época dorada del mundo de la automoción y siempre quiso destacar por poner en la calle productos de una calidad exquisita, una extremada perfección y un elevado nivel de lujo en acabados y materiales. Por algo se la llegó a considerar en los circulos más selectos del motor, como “el mejor automóvil del mundo”. Por tanto, el nuevo Hispano Suiza Carmen no podía hacer otra cosa que hacer honores a sus antepasados.

Hispano Suiza Dubonnet Xenia de 1938 frente al nuevo Carmen, modelo en el que se inspira.

Pero antes de hablar de este coche, del que por cierto, todavía no se puede hablar mucho porque la información disponible es la que es, a fecha de hoy, vamos a repasar un poco la historia de tan gloriosa firma, que por cierto es un placer y un orgullo ver que ha renacido de las cenizas. Ah, antes de seguir adelante, la historia de Hispano Suiza es muy apasionante y da para escribir libros y libros, por lo que me voy a centrar en lo más relevante para saber cómo empezó y qué pasó hasta llegar a nuestros días.

Damian Mateu y Marc Birkigt, fundadores de “La Hispano Suiza, Fábrica de Automóviles, S.A”

Corría el año 1902 cuando en Barcelona se unieron Damián Mateu Bisa, Francisco Seix Zaya y el ingeniero Suizo Marc Birkigt. Este último venia además de trabajar a su vez en la “Compañía General Española de Coches Automóviles Emilio de la Cuadra, Sociedad Comandita”. Siguiendo con Marck Birking, que por las idas y venidas empresariales de aquellos años estaba ahora desarrollando sus labores en la compañía que regentaba y dirigía uno de sus conocidos, José María Castro Fernández (a su vez uno de los principales acreedores de los mencionados anteriormente automóviles “La Cuadra”, fábrica que se fue al traste por falta de recursos financieros bajo el nombre (ya relacionado) con el artículo que nos atañe: “J.Castro, Sociedad Comanditaria, Fábrica Hispano-Suiza de Automóviles”. Básicamente el nombre “Hispano” venía por el origen Español de la firma y a su vez “Suiza” por el origen Suizo del director técnico Marc Birkgt. Esta nueva compañía además contaba con la práctica totalidad del personal de la desaparecida fábrica de automóviles “La Cuadra”. Pero al igual que sucedió con su anterior experiencia en Automóviles “La Cuadra”, las condiciones económicas de la fábrica provocaron que la aventura empresarial durase solo un par de años, quebrando para 1904. No obstante, Marc Birkigt ya llevaba un tiempo diseñando un motor nuevo, de 2.5 litros de cilindrada, dos cilindros y, (ojo al dato, porque hablamos del período de 1902-1904, esto es los albores de la automoción) dos árboles de levas; uno para el escape y otro para la admisión. Por tanto era un motor biárbol.

Una vez cerrada esta compañía, es cuando comienza la aventura empresarial que nos atañe, ya que surge la figura de Francisco Seix Zaya, persona muy entusiasta y con enormes ganas y poco miedo empresarial, quien convence a uno de sus mejores amigos, Damián Mateu Bisa, abogado de profesión y a su vez de acreedor de la recientemente desaparecida y mencionada “Automóviles Castro Hispano-Suiza de Automóviles”. De esta manera, en pleno mes de Junio de 1904, con bastante respaldo económico de por medio se consolida en firme la Sociedad “La Hispano Suiza, Fábrica de automóviles , S.A”. La fábrica se sitúa en la Calle Floridablanca, el mismo sitio donde se encontraba la anterior firma de automóviles pero ahora con utillajes mejorados y más modernos. Comienzan rápidamente su trabajo ya que una fábrica que no produce, no vende y por tanto no es viable si no hay ingresos. De esta manera, y teniendo en cuenta que al frente de la dirección técnica de la compañía se encontraba Marc Birkigt, (Damián Mateu asume el cargo de Presidente, mientras que Francisco Seix el de Vicepresidente) al terminar ese mismo año salen de la fabrica cuatro modelos: dos que corresponden a un par de chasis sin terminar ni carrozar de la anterior “Automóviles Castro” y los dos primeros ejemplares de la nueva Hispano Suiza. Este primer automóvil el “14/16cv” será un cuatro cilindros de casi 3800 centímetros cúbicos de 20cv. Este modelo además de ser famoso por ser el primer modelo de la firma, es el que tiene el honor también de haberle dado a la casa sus primeras victorias en competición; porque sí, no lo he dicho, pero si algo también ha hecho famosa a Hispano Suiza es por sus victorias en competición.

Hispano Suiza H6, como motor de 6 cilindros y uno de los principales modelos de éxito de la marca

Al año siguiente, en 1905 se produce el primer hito en la historia de la marca, ya que Marck Birkigt cerró un acuerdo comercial por el que la empresa “Societé Dˋautomobiles à Géneve” podía fabricar bajo licencia de Hispano Suiza algunos modelos de la compañía.
Sin embargo, uno de los grandes hitos de la marca y que le sirvió para terminar de convertirse en uno de los referentes en el floreciente sector del automóvil fue la estrecha relación que tuvo el antiguo Rey de España Alfonso XIII con la marca. Aunque para entonces Hispano Suiza ya era una marca de reconocido prestigio por ofrecer unos vehículos de elevada calidad de construcción, fiabilidad, velocidad, lujo, etc, el monarca quedó totalmente enamorado de la firma, siendo con el tiempo a la vez amigo personal del director técnico Marc Birkigt. Tanto es así, que el propio monarca tras conducir un Hispano Suiza y quedar totalmente prendado de la conducción del modelo, se encargó de realizar labores como “embajador de marca” allá por donde pasaba; y claro, como monarca, las personas que recibían las buenas opiniones eran personas de la alta sociedad, altos empresarios y demás reyes y gobernantes del mundo. Aunque mucha de esta “culpa” la tuvo también Francisco Abadal (agente comercial de la marca) y quien también mereciera más adelante en el futuro otro escrito, porque fue él quien puso en manos de Alfonso XIII un modelo de la firma para que lo condujese a su antojo. Además Abadal es responsable de la firma de automóviles “Abadal y Cia”. De esta manera la fama mundial de la marca, ya de por si buena, adquirió aún más resonancia entre los entendidos y pudientes de la época, pues además el monarca era una persona cuya opinión automovilística gozaba de gran prestigio debido por un lado a su alto conocimiento, y por otro por ser quien era. No obstante, otra de las cosas que hizo que Hispano Suiza ganase fama y prestigio, es que al igual que hacían muchos fabricantes coetáneos, existía la posibilidad de comprar solo motor y chasis, por lo que muchos de los mejores carroceros de la época se encargaron también de vestir a los automóviles de la marca.

Pero Alfonso XIII quería algo más, así que se dirigió al mismísimo Birkint para encargarle un coche de carreras capaz de ganar. Para cuando lo hizo la fábrica ya se había trasladado a una zona mucho mejor situada y equipada en La Sagrera, ya había tenido un sustancioso aumento de capital y ya era conocida en los más importantes salones del automóvil de la época repartidos por Europa. También por este momento la gama de automóviles ya no era solo un modelo de 4 cilindros, sino que existía también un modelo de 6 cilindros que a su vez sería el primer motor de este tipo fabricado en territorio nacional.
Pues bien, Hispano Suiza hizo caso a las peticiones del monarca y lanzaron el modelo 15/45cv en 1908, convirtiéndose en uno de los más famosos modelos de la casa, si no el que más. Esto es debido a que posteriormente se le denomino Hispano Suiza “Alfonso XIII” en honor al monarca, y destacaba por un motor de elevada potencia, una gran estabilidad de marcha, potentes frenos, y una ligereza a la vez de una solidez digna de mención. Esto además hizo que fuese un automóvil de gran demanda.

Alfonso XIII a los mandos del Hispano Suiza 15/45, considerado el primer coche deportivo del mundo. A este modelo se le conoció posteriormente como Hispano Suiza Alfonso XIII

Por esos años, Hispano Suiza no sólo se dedicaba a fabricar motores para sus vehículos, si no que no fueron pocos los motores marinos que fabricaron y posteriormente camiones y autobuses. De hecho, lo curioso de todo esto es que la fábrica desarrolló modelos específicos para tal fin creando a su vez sociedades paralelas con los compradores de los vehículos. De esta forma, si lo que se pretendía crear era una empresa de transporte de viajeros, la propia marca realizaba un estudio de viabilidad y si este era favorable creaba con el comprador una sociedad para tal fin, cuyo inicio del nombre siempre era por ejemplo, “Hispano Suiza-Sociedad de viajeros de Barcelona” o por ejemplo “Hispano Suiza-Sociedad de Correos del Norte”. Esto era así hasta que la empresa había ganado un importe equivalente al coste del vehículo comprado. Una vez había sucedido esto, las empresas se disolvían y esta última empezaba a funcionar por separado sin la denominación Hispano Suiza en su nombre comercial.

Una año crucial para la compañía fue el año 1910, cuando se produjo una huelga por parte de los trabajadores (empezaban a ser años clave para los movimientos sociales), y debido al parón que se produjo en la fábrica, los directivos tuvieron que cancelar bastantes pedidos tanto para el mercado Español como el mercado Internacional. En total, entre todas las perdidas, (materiales y personales puesto que hubo personal importante de la compañía que abandonó la misma), se estima que la fábrica perdió un total de más de un tercio de los pedidos en firme que tenían previstos en ese momento. A consecuencia de esto, la empresa tomó una decisión crucial para su supervivencia y poder mantener su imagen y viabilidad como marca automovilística: para 1911 adaptaron una fábrica en Levallois-Perret cerca de París (cuidad que por cierto se llevaba no pocos pedidos). De esta manera se mantenía el ritmo de pedidos y trabajo que se estaba perdiendo en la fábrica de La Sagrera. De hecho esto fue necesario dada la alta demanda que estaba teniendo el modelo “Alfonso XIII”, y de no haber tomado esta decisión, la fábrica es muy posible que no hubiese podido continuar mucho más en el tiempo.

Publicidad Hispano Suiza de la época.

De hecho, la apertura de la fábrica de París supuso muchas ventajas para Hispano Suiza, porque de esta manera mantenía la producción, no reducía en ningún punto su calidad y solidez de fabricación, tenía acceso a una inmensa red de proveedores y su situación agilizaba las ventas europeas y de paso se abarataban los costes en otros aspectos de la fabricación. De hecho no pasó ni un año cuando la fábrica francesa consiguió superar a la de La Sagrera. Hay que reconocer aquí la jugada maestra de Marc Birkigt, que fue él quien promovió este movimiento de la producción y a su vez consiguió que la empresa siguiese siendo puntera sin necesidad de tener un período de adaptación. De hecho, la familia del ingeniero vivía en París, por lo que este movimiento de la producción no tiene más explicación.

Para 1913 la nueva fábrica de Hispano Suiza finalizaba contrato con su arrendatario temporal en Levallois-Perret, viéndose forzada a buscar un nuevo lugar para construir sus automóviles. El lugar elegido fue en Colombes, también cerca de París. Nótese la “facilidad” de traslado de producciones que realizó la fábrica en tan poco tiempo, pero hay que explicar que las fábricas de coches de esa época no eran ni de lejos las modernas factorías robotizadas actuales, y que además los Hispano Suiza eran coches con alto componente “artesanal” y las líneas de montaje no eran tan complejas como pudiera parecer.

Titulo accionarial de la Hispano Suiza francesa

De todas formas y siguiendo con la dura vida que tuvo nuestra Hispano Suiza, al poco de mudarse a Colombes la producción tuvo que dedicarse casi en exclusiva a la fabricación de armamento para la Primera Guerra Mundial ya esta estalló al poco tiempo.

Ese mismo año, el de 1914, en Hispano Suiza se produjo otro hito para la marca (y también para el sector del automóvil en general): se presentó un rediseño del exitoso “Alfonso XIII” al que se le incorporó un motor de 16 válvulas. Estamos hablando de la primera década del siglo pasado, y vemos ya un vehículo de calle equipado con una culata que actualmente se denominaría “multivávula”. Como dato curioso e identificativo es que se le instaló una carrocería de aluminio y se le apodó (muy español, por cierto) como “La Sardina”. Tuvo su homólogo en competición también.

Si el año 1913 fue un año decisivo para la compañía por tener que acontecer su segunda “mudanza” de producción, no menos importante para su vida fue el año 1915, ya que en esa fecha Marc Birking tuvo listo y preparado su primer motor para aviación. Este era un V8 de 140cv, algo totalmente necesario por cuanto había que abastecer las necesidades crecientes de los ejércitos que participaban en la guerra. Además hubo que volver a llevarse la producción a España porque la fábrica francesa quedó paralizada con la guerra, y aún así la producción española tuvo que tirar mucho de proveedores americanos porque en España se vivió un período de gran escasez de materiales debido a la contienda. Los motores de Hispano Suiza de aviación superaban con holgura a otros de similares características, y encima al estar construidos en aluminio pesaban menos, algo importante en la industria aeronáutica. Tal fue la demanda de estos motores, que tuvieron que vender licencias de fabricación a varios países porque no daban abasto a la fabricación de los mismos.

Motor Hispano Suiza de Aviación y 8 cilindros en V. Desarrollaba 140cv y seguía el principio de la marca de “mando directo”

Como dato curioso, durante este período la empresa añadió a su emblema (compuesto por las banderas de España y Suiza), una cigüeña. Esto se hizo en honor a los escuadrones de aviones que más habían destacado en la lucha armada, y en cuyo fuselaje la llevaban pintada.

El primer modelo en incorporar la cigüeña en su frontal fue el famoso Hispano Suiza H6B, un modelo muy lujoso con una carrocería muy moderna para la época y que contaba con novedades tan importantes como los frenos con servoasistencia, patente que por cierto, la marca española vendería después a otras marcas como Roll Royce. Ni que decir tiene que los frenos servoasistidos han sido uno de los principales adelantos en el mundo de la automoción y que ha evitado bastantes accidentes al permitir parar los coches con menor esfuerzo, sobretodo los pesados como el H6B. Este modelo equipaba un motor de 6 cilindros, 6.6 litros de cilindrada y era capaz de hacer que el coche alcanzase la velocidad de 150km/h, cifra muy alta en aquellos años.

En 1920 se produjo otro hito importante en la historia de la marca y no precisamente porque pasase algún acontecimiento bueno. Durante la guerra, Hispano Suiza había ganado mucho dinero fabricando motores de aviación, tanto los suyos propios como los que había licenciado a otros países. De esta forma, (opinión mía personal), y de manera bastante injusta esto no le sentó bien al gobierno francés que empezó a exigir a la empresa española unas ingentes cantidades de dinero que afectaban bastante a la compañía. La casa española se negó a abonar tales cantidades de dinero basándose en las leyes comerciales de la época (que la eximían de tener que hacerlo) y esta situación llegó a los tribunales dos años más tarde. Lógicamente se falló a favor de la empresa española (aunque el gobierno francés durante este período ya se había ocupado de embargar las fábricas que tenía en Francia), por lo que se produjo aquí un “desdoblamiento” de la empresa. Seguía funcionando por un lado la Hispano Suiza española, pero aparecía la figura de la “Société Francaise Hispano Suiza, S.A”. En principio la empresa francesa podía hacer uso de la marca y de las patentes de la empresa española pero como el antiguo Director técnico Marc Birkigt se quedó ocupando la vicepresidencia de la compañía en el lado francés, con el paso del tiempo se fueron produciendo ampliaciones de capital hasta reducirse muchísimo la dependencia de la casa española.

Antigua fotografía de “La cuesta de las perdices” de Madrid, con aficionados llegando en sus coches a presenciar la carrera.

Mientras tanto, en 1921 el monarca Alfonso XIII gana la carrera “La Cuesta de las Perdices” de Madrid (para quien no lo sepa, se refiere a la primera subida que hay saliendo desde Madrid por la A6 a la altura de la gasolinera Repsol y junto a la entrada del Hipódromo). El modelo usado era un Hispano Suiza H6 “torpedo” totalmente de serie y sin modificar, lo que sumó más reputación a la marca a nivel nacional e internacional.

Poco después, la marca lanza el que quizá fue el mejor automóvil de su tiempo, y que dicho sea de paso, era el más veloz de calle en la época. El modelo H6C, con un enorme motor de seis cilindros en línea y 7982 centímetros cúbicos (eso supone cilindros de 1330cc cada uno, o lo que es lo mismo, “pucheros” en toda regla). Alcanzaba los 160cv y se ponía a 160km/h, volviendo a convertirse en el modelo de calle más veloz de su época. Por supuesto, este modelo se acabó fabricando en modelos de chasis largo y chasis corto, siendo este último quizá el más bonito de todas las variantes.

En 1926 y hasta 1929, Hispano Suiza cedió otra patente de fabricación, en este caso a Skoda, dado que esta también era una marca de reconocido prestigio con algún producto de lujo y avanzada técnica y se la consideró capaz de poder fabricar cumpliendo perfectamente las especificaciones originales. Así nació el Skoda-Hispano Suiza 25/100cv. Además, Skoda y al igual que la mayoria de empresas de automoción durante la guerra había tenido que dedicarse a fabricar material y motores de aviación (de hecho fabricó motores Hispano Suiza bajo licencia) y necesitaba salir de nuevo adelante.

Otro hito importante de la firma española y que no debo dejar de mencionar, es el avión Breguet 19, que equipaba un motor de aviación de Hispano Suiza que rondaba los 600cv, y que fue capaz de cruzar el Océano Atlantico desde Sevilla hasta Brasil (avión conocido como el “Jesús del Gran Poder”). Esta hazaña se repitió poco después con otro avión con motor Hispano Suiza capaz de recorrer sin escalas de París a Nueva York. Hablamos de 1929, y es seguramente la mayor hazaña de la aviación de la época.

En el año 1931, se presentó en el salón de París el Hispano Suiza J12, un “super coche” de la época equipado con un motor de 9,5 litros de cilindrada capaz de alcanzar los 170km/h gracias a sus 220cv.

Hispano Suiza J12

Aunque mi intención no es politizar en absoluto este artículo, sí que tengo que contar una parte de la historia de la marca que se vivió dentro del contexto español que había en esos años. Desde el 14 de Abril de 1931 año en que se proclama en España la Segunda República, Alfonso XIII tiene que abandonar el país de camino al exilio, y la casa pierde su principal embajador de marca. Además según decretos del gobierno vigente el emblema de la marca tenía que modificar su formato original: la bandera española (rojo-gualda-rojo) tiene que ser sustituida por la bandera republicana (rojo-amarillo-morado). Esta situación y cambio de emblema perjudicaron enormemente el prestigio de la compañía ya que esta era percibida como una marca de lujo de la alta burguesía así como de la aristocracia. Así mismo, durante este período la producción se vio muy afectada por la situación gubernamental ya que se implantaron numerosos impedimentos burocráticos para adquirir materiales y comprar a proveedores extranjeros. Eso no impidió que durante esos años en España se presentasen modelos nuevos como el T64.

Nos situamos ahora en el año 1935, concretamente el 7 de Diciembre. Damian Mateu, uno de los fundadores de la marca y responsable de que se convirtiese en el gran imperio que era en esos momentos, fallece y deja su cargo en la presidencia de la compañía a su hijo Miguel Mateu, pero justo en un momento de extremada dificultad social, pues poco tiempo después estalla la Guerra Civil Española.

Sin entrar en pormenores políticos, pero solamente dando los detalles que condicionaron el rumbo de la compañía durante esos años bélicos, en el momento de producirse la sublevación contra el gobierno republicano la CNT incauta la totalidad de la compañía española, más tarde Lluis Companys nacionaliza las fábricas catalanas de la marca y legaliza sus comités obreros para su gestión. Mientras España sigue a tiros unos con otros Miguel Mateu, hijo del fundador Damián Mateu, consigue salvar la vida in extremis tras presenciar un asalto del “Comité General de Trabajadores” a la fábrica, donde asesinaron al responsable de administración de la misma y tiene que huir exiliado a Francia desde donde siguen sus planes empresariales para el futuro.

En este período, la Hispano Suiza ahora en manos de los trabajadores se dedica a construir material y vehículos de guerra, y la fabrica de Guadalajara se traslada a Alicante para reparar los aviones Soviéticos del bando republicano. Sin embargo los exiliados en Francia apoyaron la causa nacional y montan otro taller en Sevilla para reparar los aviones de dicho ejército. Como dato curioso, y para acabar con historia política pues esto es un artículo de coches, el desfile de la victoria del 1 de Abril de 1939 se hizo a bordo de un Hispano Suiza.

Mientras España sigue el curso de su historia, en 1938 nuestro querido ingeniero Marc Birkigt dejó sus labores en la fábrica de Colombes para dirigir en Ginebra y junto a su hijo la nueva “Hispano Suiza (de Suiza) S.A”.
Una vez terminada la guerra en España, Marc Birkigt vuelve a Barcelona para ayudar a reflotar la compañía, pero lo más urgente en ese momento no son los coches de lujo veloces, si no contar con vehículos de transporte tanto de mercancías como de pasajeros. De esta manera nace así el modelo T66, del que hubo diversas variantes de transporte.

Autobús con chasis y motor Hispano Suiza

Y aquí comienza el final de Hispano Suiza. La situación de postguerra que vivía España no era la más adecuada para la fabricación y venta de coches de lujo. Muy recién terminada la contienda, existía un alto nivel de empobrecimiento además de unos altos aranceles para importar y exportar. El mercado español se iba reduciendo cada vez más y las necesidades principales seguían siendo para la industria pesada. La marca tras la guerra además se encontraba en situación casi de banca rota, pues apenas contaba con capital social. Por aquel entonces el gobierno regente consideró que necesitaban una gran empresa nacionalizada especializada en la fabricación de camiones y autobuses. De esta manera la Hispano Suiza se vio “obligada” a vender al estado sus fábricas y patentes y nació otra de las grandes aventuras automovilísticas de España: ENASA. Como rescoldo de toda esta historia, en 1956 se creó una fábrica de microcoches llamada Automóviles Hispano debido a la demanda de un país que todavía no podía permitirse acceder a grandes modelos y veía en los microcoches la primera y más adecuada opción de transporte. Y aún así, este tipo de coches ya era un lujo en esos años.

La parte francesa no tuvo un mejor destino, ya que al terminar la Guerra Civil Española empezó la Segunda Guerra Mundial, siendo Francia uno de los actores principales del teatro europeo. La historia de Hispano Suiza “española” en el periodo bélico y postbéilco es fiel reflejo de lo que vivió la Hispano Suiza “francesa” pues pasó exactamente lo mismo que en España. Centró su producción en motores de aviación y material de guerra, posteriormente redujo enormemente su producción para centrarse en vehículos de transporte, y posteriormente fue nacionalizada por el gobierno francés. Esto supuso la separación definitiva de la parte española y francesa, y por supuesto el final (de momento) de tan apasionante marca.

HISPANO SUIZA EN LA ACTUALIDAD

Desde hace algún tiempo la marca está intentando ser relanzada. De hecho desde el año 2000 existen algunos intentos de hacerlo con prototipos de salón que finalmente no han pasado a la producción final. Actualmente el nombre Hispano Suiza ha pasado por un litigio comercial entre los herederos de la familia fundadora de la marca, y una empresa Suiza. Resumiéndolo muy rápidamente, la empresa Suiza dice que tiene el derecho de usar el nombre Hispano Suiza porque la familia fundadora llevaba años sin usarlo, y por el otro lado la familia española dice que no pueden usarlo porque es suyo y aseguran que es apropiación indebida. En cualquier caso, el juzgado ha dado la razón a medias a los dos.
Afortunadamente la familia española ha presentado un nuevo modelo llamado Hispano Suiza Carmen . Este nombre no ha sido elegido al azar, pues Carmen Mateu (1936-2018) es la nieta del fundador de la marca Damián Mateu, que como he dicho antes, falleció en 1935.

El coche está inspirado en el Dubonnet Xenia de 1938, que era una versión mejorada del Xenia. El modelo de 1938 era totalmente futurista para la época, y el Carmen sigue totalmente esa tendencia futurista. No voy a entrar en detalles estéticos, pero lo que es seguro es que tiene una línea que a nadie le va a dejar indiferente. Eso no se puede negar. Aunque a mi personalmente el Dubonnet Xenia de 1938 me parece una preciosidad, pero claro, este ha ganado solera como los buenos vinos.

La técnica del Carmen ha evolucionado hasta nuestros días y la propuesta que trae Hispano Suiza es un coche de propulsión eléctrica para seguir las ultimas tendencias del mercado. Pero lo ha hecho entrando por la puerta grande; el coche tiene dos motores eléctricos de 750 kilowatios que desarrollan un equivalente a 1019cv y mandan su potencia a las ruedas traseras. Eso si, para pararlo se cuenta con unos enormes frenos carbocermicos y toda una batería de ayudas electrónicas para llevarlo por su sitio. La carrocería y el chasis llevan componentes de carbono y las puertas son eléctricas con apertura vertical. En realidad el chasis es una especie de T que atraviesa el habitáculo y en su frontal alberga los elementos de refrigeración de las baterías. El color que luce el modelo de presentación es plata, al igual que su abuelo el Dubonnet Xenia. Así queda más clara la inspiración de un modelo por otro. Por supuesto, siguiendo con el lado tecnológico encontramos que la iluminación anterior y posterior es de tipo led, mientras que el espejo retrovisor interior es una pantalla que refleja las imágenes de la cámara trasera. Todo muy futurista y a la vez muy clásico.
Por dentro se cuenta con un interior a la altura de las expectativas y siguiendo la inspiración de los modelos de la “Belle Epoque”, cuando Hispano Suiza brillaba con luz propia por las calles. Los materiales principales y que más espacio ocupan en el interior son el cuero, la madera y el aluminio. Por supuesto el cuero es de una calidad exquisita, la madera es de verdad y el aluminio está perfectamente cepillado. El cuadro de mandos no ha podido resistirse al avance de la técnica y es una pantalla configurable. Eso si, una de las vistas imita el color, grafía y forma de los relojes de los coches de los años 20 y 30 y es una auténtica preciosidad, mi preferida. Respecto del resto de mandos, no tiene muchos, salvo el “warning”. Todo lo demás se dirige mediante una pantalla táctil en la consola central. Así mismo y siguiendo la tendencia actual de ofrecer varios modos de conducción, ofrece cuatro diferenciados: confort, eco, race, y retro (el más curioso y que me gustaría averiguar en qué consiste).

El diseño de los relojes, aunque sea en formato digital no puede ser más bonito y retro. Todo un acierto.

Para guardarlo en el garaje no necesitamos una plaza muy larga, pues hablamos de un coche de 4,73 metros, lo mismo que una berlina del segmento “D” contenida. Eso si, necesitamos que la anchura sea generosa pues este Hispano alcanza los 204 centímetros, más el espacio que habría que sumar para subir las puertas. Respecto de la altura alcanza los 124 centímetros, y por ultimo, nos vamos casi a los 1700kg. Pero las prestaciones hablan por sí solas, completando el 0 a 100 en 3 segundos, y limitando electrónicamente su velocidad a los 250km/h. Por último llega la parte más crítica de los modelos eléctricos, y es la autonomía. Esta se queda en unos 400km y volvemos a ver, que por mucha técnica que tengan los vehículos, de momento no permiten llegar lejos y menos aventurarse a realizar un viaje por rutas no principales con cargadores cercanos, pues una carga en una red normal se va a unas 12 horas.

Es un placer ver como se están haciendo esfuerzos por resurgir una marca tan importante como Hispano Suiza. A lo enamorados de la firma nos hace bastante ilusión y estamos expectantes por ver como sigue este proyecto. Esperemos que esta vez sea con mayor suerte, y que las circunstancias acompañen. Aunque sí es una lástima que lo que veamos ahora “rugir” sean motores eléctricos y no poderosos motores V8 o V12 con su firma puesta en la tapa de balancines. Bueno, aún estamos a tiempo, aunque sea por poco tiempo. Pero sea como sea, la evolución no se puede parar ni para bien, ni para mal. Ahora solo nos queda ver de nuevo por las calles como un Hispano Suiza se para al lado de algún nuevo modelo deportivo de Pegaso. Ojalá, ¿Verdad?.

Nota: para la composición y redacción de este artículo, he tenido que consultar varias fuentes referentes a la marca, ya que como se suele decir, si quieres saber la realidad de algo, no consultes solo una fuente, si no todas las posibles y así tienes una visión clara de la historia. También he obtenido información de la propia web de Hispano Suiza, donde he obtenido algunas imágenes y otras han sido sacadas de otras fuentes tanto digitales como personales.

Autor: Álvaro Gonzalo